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Todos somos LeBarón

El corazón duele, no hay palabras para expresar hasta qué nivel ha llegado la espiral de barbarie en nuestro país; no podemos seguir siendo indiferentes.

Somos lo que hacemos

El corazón duele, no hay palabras para expresar hasta qué nivel ha llegado la espiral de barbarie en nuestro país; no podemos seguir siendo indiferentes por sentirnos lejanos a las manifestaciones públicas de violencia, ya no sólo se trata de Culiacán o de comunidades de la sierra de Guerrero o de pueblos antagónicos en Chiapas. Puto país el que tenemos en el que puedes asesinar a mujeres y niños y no pasa nada, estamos realmente jodidos si una comunidad tan expuesta a la violencia pública por haberle hecho frente en el pasado, como lo hicieron los integrantes de la comunidad de LeBarón, fueron desprotegidos de la custodia federal por ahorrarse unos cuantos pesos.

Pinches abrazos, no los necesitamos, éste país requiere urgentemente de los balazos necesarios para la aplicación de la ley, marcando claramente que nadie puede ser asesinado sin que el responsable no sea detenido; pinches políticos de pacotilla que cobran cada catorcena sin haberse ganado un solo día sus sueldos, pinches partidos políticos que han preferido ser cómplices antes de perder prerrogativa alguna alimentando una burocracia que no sirve de más nada más que para atestiguar el deterioro de nuestra sociedad, sin culpables, sin responsable alguno, sólo con la simulación de una conferencia cada mañana para decir las notas que el presidente quiera, no la veracidad de confrontar la realidad con la posibilidad de fracasar en el intento fallido de dejar de perseguir a los malos para que sus mamás y abuelos les corrigen la plana y los hagan, en un santiamén, ciudadanos ejemplares, no sicarios hijos de puta a los que nada les importa más allá que el terror, el miedo y la corrupción de sus jefes y de nuestros políticos sin la más mínima vergüenza y moral necesaria para construir, no destruir familias y poblados enteros.

Ni uno más, nuestro rechazo total y público a que estos hijos de puta sigan dictando quién vive y quién muere en nuestro país; ustedes tendrán las armas, nosotros deberemos tener la dignidad de dar un golpe de timón e iniciar de frente la defensa de nuestros espacios, de nuestras familias y de no volver a ser nunca más rehenes de la corrupción y cortoplacismo de una sociedad enferma que prefirió fingir que nada pasaba cuando mucho y muy grave pasó, nosotros decidimos voltear a otro lado simulando que todo estaba bien, cuando nada lo estaba.

Pobre nuestro México, con tanto que ofrecerle al mundo entero y tener que enterrar a sus hijos ante la indiferencia de nuestra gente, pobres nuestros hijos que heredarán un país marcado por la violencia, por la estúpida división alentada desde el espacio que debería de unirnos en estos los tiempos más aciagos de nuestra nación; sigamos con la estupidez de seguir dividiendo a nuestra sociedad entre fifis y conservadores mientras los verdaderos monstruos hijos de puta toman ciudades, matan inocentes, condicionan la vida pública de vastas regiones de nuestro país, mientras en la silla presidencial un irresponsable a quien le ha quedado muy grande su papel de ser presidente le sigue pidiendo al Ejército que ponga la otra mejilla y se deje humillar por ese “pueblo bueno y progre”

Pobres nuestros sueños que terminan siendo masacrados junto con tres mujeres y seis niños en éste país del no pasa nada, cuando pasa mucho y es muy grave. ¡Todos somos LeBarón!

*El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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