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Columnas

Todos quieren ser candidatos

En tiempos de campaña, todos quieren ser candidatos, todos levantan la mano, muchos de ellos son oportunistas que han venido de otros partidos, la ideología la han dejado atrás. Hoy el pragmatismo político domina la escena en la carrera político electoral.

En tiempos de campaña, todos quieren ser candidatos, todos levantan la mano, muchos de ellos son oportunistas que han venido de otros partidos, la ideología la han dejado atrás. Hoy el pragmatismo político domina la escena en la carrera político electoral. En reiteradas ocasiones escuchamos nombres de personas que aspiran a un puesto de elección popular y lo dicen tan en serio que ni ellos mismos se lo creen. Da la impresión de ser un chiste, una vacilada, pero no, hay muchos “loquitos” sueltos que aspiran a representarnos. Entre broma y en serio continúan con su peregrinar platicando con muchas personas y reuniéndose con líderes sociales, hasta con empresarios con el fin de tener el suficiente apoyo.

La pregunta que surge, realmente todos los que aspiran a un puesto de elección popular ¿tendrán la capacidad y el reconocimiento social? La sociedad ya no tolerará engaños de personas que dicen sacrificarse por el pueblo y al final se dan cuenta que salen unos “bribones de siete suelas”. Se necesitan personas de “probidad” comprobada, tampoco pide “narcisistas”, ni que se crean “virreyes”. Personas de reconocimiento moral y social, que se encuentren en sus “cabales”. Hemos escuchado que los electores desean que toda persona que aspire a representarlos deberá presentar públicamente, su “declaración de impuestos”, su “declaración patrimonial”, “certificado médico libre de adicciones” y otro de estar bien de sus “facultades mentales”.

Además, de los requisitos anteriores, tener un perfil de servicio a la comunidad, asimismo debe tener amor por su estado o municipio, según sea el caso. Una preparación académica impecable que le permita entender la problemática y para tener la capacidad de integrar un buen equipo de trabajo. Debe ser honesta, trabajadora y hablar de frente, para decir cuándo no se puede realizar determinada obra o acción, debe conocer la problemática del estado y ser empático con todos los sectores sociales y económicos, sobre todo con el sector empresarial, quienes tienen sobre sus hombros el crear empleos y generar riqueza en la sociedad. En todos los partidos políticos hay personas buenas y malas, pero son más las buenas que las malas. A pesar de ello, la imagen de estos en los últimos años ha decaído enormemente. A pesar de ello, hoy en día se están presentando nuevas formas para competir en el escenario político electoral. La vía independiente es una de ellas, por eso habría que pensar en sufragar por la “persona” y no por los “partidos”.

Por otra parte, deben ser personas de miras muy altas y pensar en consolidar un plan estratégico que dé rumbo y certeza, para evitar lo que nos ha venido sucediendo que gobernantes no tienen rumbo ni timón y han llevado al estado a la deriva, a las ocurrencias y caprichos. Se necesita priorizar las inversiones públicas en proyectos estratégicos que vengan a contribuir al crecimiento y desarrollo de la región. Ya basta de “ególatras”, de “enfermos de poder”, que quieren el cargo para “enriquecerse” y robarse el dinero del erario público. Por estas razones todos los ayuntamientos del estado y del país están en quiebra, subsistiendo de préstamos que algún día se tendrán que pagar, pero que deja hipotecadas las arcas de la tesorería sin ningún miramiento. Pero además existen los proyectos de gran envergadura que habrá de redituarles grandes “comisiones”, pero que también traerán consecuencias “irreversibles” para las nuevas generaciones porque no habrá dinero suficiente (como hoy en día) para salud y educación, pero eso sí, nuestros ilustres gobernantes habrán de gozar de estos recursos “mal habidos” en otros lugares incluso en Estados Unidos. Al fin y al cabo, la impunidad sigue vigente, los tres mandamientos de “no mentir”, “no robar” y “no traicionar” han sido denigrados por la clase política que nos gobierna. Por ello, todos quieren ser parte de la “rebatinga”, nadie se quiere quedar fuera, todos quieren “sacrificarse por el pueblo”.

*- El autor es economista egresado de la UABC.

 

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