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Columnas

Tirar la toalla

Aunque no lo creas “Tirar la toalla" a pesar de que se suele asociar con el mundo del boxeo, su origen no viene del deporte.

Por Jaime Navarro

Aunque no lo creas “Tirar la toalla" a pesar de que se suele asociar con el mundo del boxeo, su origen no viene del deporte, pocos saben en cambio que la frase tiene un origen más antiguo y menos agresivo, relacionado curiosamente con el mundo de las baños y aguas termales romanas.

En la antigua Roma los baños y termas, no eran solo un sitio donde iban a bañarse, también eran un lugar de encuentro, de reuniones, de discusiones políticas y de placeres lujuriosos. Se instauró como una especie de trueque, los jóvenes acudían a las termas buscando dinero y los hombres de mediana edad buscaban favores.

Después de que uno de estos jóvenes recibiera una propuesta, se colocaba en frente de su pretendiente, y se hacía un segundo nudo en la toalla en señal de que no había aceptado o la dejaba caer en señal de que había aceptado, usualmente seguido de aplausos ya que una nueva relación había nacido.

De esta forma, el dejar caer o tirar la toalla comenzó a verse poco a poco como un gesto de sumisión, de rendición al conquistador, por lo que terminó adaptándose también al mundo del pugilato, a través del cual ha llegado hasta nuestros días. Tirar la toalla, es una expresión que usualmente se aplica a una situación en la que nos rendimos y dejamos de intentar conseguir aquello por lo que estamos luchando, ya que no salimos airosos, abandonamos, nos damos por vencidos y nos sentimos derrotados.

En el mundo pugilístico, cuando el entrenador o preparador de un boxeador ve que éste está al límite de su resistencia y no se encuentra en condiciones físicas de continuar tiene la opción de arrojar una toalla al aire (que debe caer dentro del cuadrilátero) como símbolo de rendición y finalización del combate para evitar daños mayores o irreparables. Nuestro país se encuentra en una grave crisis de salud, económica, de seguridad y política.

En cualquier forma de vida humana existe algo tan complejo e importante como el gobierno, entendido como la estructura política que sirve para organizar y administrar los recursos, impartir justicia, imponer métodos de control, etc. Desde la vida en aldeas de la Prehistoria y comienzos de la Edad Antigua ha tenido el hombre que organizar la vida a través de alguna forma de gobierno.

Todas las sociedades y comunidades humanas han desarrollado de alguna manera algún tipo de gobierno que cumple con ese rol y para el cual algún individuo o conjunto de individuos es elegido o impuesto y cuyo único objetivo es la aplicación de la justicia, la educación, la salud y la seguridad.

El ser humano puede fácilmente caer en el egoísmo, la avaricia, la corrupción y la tiranía, el gobierno sirve de manera central para facilitar la convivencia pacífica y armónica entre todos los miembros de una comunidad. Cuando un gobierno ejerce el poder y abusa de él, genera importantes diferencias o desigualdades.

Mientras hablemos de gobiernos corruptos en los cuales los que ejercen el poder se enriquecen, se benefician a sí mismos, infunden miedo a la población, son tiránicos o autoritarios, estaremos hablando de gobiernos que no ayudan a la convivencia sino que la complican.

La inseguridad, la falta de trabajo, la falta de inversión pública, la falta de capacidad de legisladores, alcaldes y gobernadores está generando incertidumbre entre la población, solo los beneficiados con dinero del erario (dádivas) están encantados pues reciben dinero sin trabajar, el resto de la población no debemos bajar la guardia, debemos seguir pugnando por un mejor país, la decisión está en nuestra manos, no seamos sumisos ni nos derrotemos anticipadamente, no tiremos la toalla.

*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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