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Hace años, 1984, realizamos un grupo de amigos un documental sobre la historia de Tijuana, teniendo como consejero al doctor David Piñera.

Por Cosme Collignon

Hace años, 1984, realizamos un grupo de amigos un documental sobre la historia de Tijuana, teniendo como consejero al doctor David Piñera, quien es un reconocido historiador y a quien he tenido la oportunidad de conocer. El Dr. Piñera, participó en la fundación del Centro de Investigaciones Históricas UNAMUABC con sede en Tijuana, actualmente Instituto de Investigaciones Históricas UABC.

En este documental cuya redacción estuvo a cargo de Rosa Campay, se muestra los inicios de esta ciudad fronteriza e incluso, se habla de los pobladores originarios, pero, lo que interesaba, más que todo el estado, centrar la atención en Tijuana y sus inicios.

Una copia de este documental que presentamos en 1984 a través de la señal de canal 33 de Tijuana en un proyecto que se denominó “Fronteras encuentro de Culturas”, en el que me tocó ser el conductor del mismo y narrador, se encuentra, la copia, en el archivo histórico municipal de Tijuana.

Precisamente, David Piñera en su obra “Tijuana en la Historia”, del escenario natural a los inicios del Siglo XX, narra que “Poco después de su llegada a la gubernatura (de las Californias) José María Echeandía realizó una serie de acciones encaminadas a propiciar la formación de un sector de rancheros, procurando dejar atrás definitivamente la etapa misional. En ese marco concedió el rancho de Tía Juana a Santiago Argüello, teniente de la Compañía Presidial de San Diego, el 24 de marzo de 1829, con la extensión de seis sitios de ganado mayor, equivalente a 10, 522 hectáreas” .

Pio Pico, el último gobernador mexicano de las Californias, 1841, reafirma la propiedad del rancho Tijuana a Santiago Argüello, estableciendo los linderos del mismo. Tras la guerra en California, los Argüello perdieron la mayoría de sus tierras que quedaron en Estados Unidos tras la separación. Mientras, el presidente mexicano, Ignacio Comonfort promulga un decreto, el 10 de marzo de 1857 que todos los títulos de propiedades deberían de someterse a revisión, “Santiago Argüello acató dicha disposición respecto del título del rancho Tijuana, con resultados favorables”. “El título confirmatorio fuie suscrito por Benito Juárez con fecha de primero de junio de 1871”.

La familia Argüello seguía siendo propietaria del rancho Tijuana. A los años se empezó a dividir tras la muerte de Santiago Argüello. Sin embargo, la popularidad de las aguas termales en Tijuana provocó que en los años veinte, el entonces gobernador del Distrito Norte de Baja California, Abelardo L. Rodríguez quien en 1926 adquirió el predio de 243 hectáreas en el que se encuentran los manantiales, la compra la hizo Alejandro Argüello.

Ustedes se preguntarán ¿por qué todo esto? Bueno porque el señor Jaime Bonilla Valdez, hoy gobernador de Baja California, pretende expropiar el Club Campestre de Tijuana, argumentando que el general Abelardo L. Rodríguez había cedido esos terrenos al Municipio de Tijuana, sin embargo, los herederos de don Santiago Argüello, tras un juicio, lograron recuperar estos terrenos donde hoy se asienta el Club Campestre.

Reconozco que el gobernador tiene ideas sorprendentes como ésta de expropiar el Campestre que ha sido motivo de crítica a nivel nacional por pretender apoderarse de una propiedad privada, imponiéndole calificativos que no quiero repetir y habla que la gente aprueba la expropiación a través de sus encuestas patito. Todo por un pleito personal con Arturo González Cruz. Y si el Campestre debe predial que lo pague como todos los que sí pagamos. Le mando un saludo al Dr. David Piñera.

*- El autor es periodista independiente.

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