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Columnas

Suministro de agua caótico y preferencial

A finales de los años cincuenta y toda la década de los sesenta y parte de los setenta, nuestra ciudad padeció de un pésimo suministro de agua potable. No había durante el día y, si queríamos prevenir la total ausencia del preciado líquido, estábamos obligados a levantarnos a las tres o cuatro de la madrugada para poder llenar nuestras barricas.

Por Roberto Vázquez

Por el derecho a la libertad de expresión.

A finales de los años cincuenta y toda la década de los sesenta y parte de los setenta, nuestra ciudad padeció de un pésimo suministro de agua potable. No había durante el día y, si queríamos prevenir la total ausencia del preciado líquido, estábamos obligados a levantarnos a las tres o cuatro de la madrugada para poder llenar nuestras barricas. La escasez se acentuaba durante el verano, pero no era mejor el abastecimiento durante las otras estaciones del año. El pueblo estaba siendo poblado por migrantes nacionales que llegamos a radicar aquí, y las colonias iniciaban las negociaciones para recibir agua potable, alcantarillado y drenaje. Colonias que ahora pertenecen al centro histórico de la ciudad, conformaban la periferia, y sufrían por el suministro. Los habitantes de Tecate apenas llegábamos a los 30 mil habitantes, y fueron esos, a pesar de todo, excelentes tiempos. Algunos de esos tecatenses, vimos convertirse las veredas en calles de terracería y luego en pavimentadas. Somos los tercos enamorados que seguimos viviendo en Tecas.

                Durante la década de los setentas la crisis de escasez del agua se puso más difícil, obligándonos a organizar protestas y manifestaciones. La primera fue un éxito y obligó al gobierno del estado a venir a tratar de controlar la inconformidad, y como siempre, a prometer arreglos. El principal argumento que esgrimíamos era que el abasto preferencial beneficiaba a la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, pues nunca suspendió la producción de cerveza. Tenía trece pozos de agua que jamás compartió con la población, de hecho, esta empresa no ha invertido de manera significativa en beneficio de Tecate. Tiene los recursos suficientes como para hacer obras de beneficio general, como parques deportivos, escuelas, centros de desarrollo comunitario y otros proyectos, pero no invierte en nada. Cuando festejaba los aniversarios los eventos mejores los hizo en otras ciudades, excepto en Tecate. Es una empresa malagradecida y muy poco solidaria con la ciudad que le da el principal ingrediente de su bebida.

                Total, que, ahora que nos quieren explicar las razones del desabasto especificando que será solo nocturno, sigue la Cespte proporcionándole agua a la cervecería. Dijo Jaime Bonilla Valdez, gobernador del Estado, que la empresa había estado pagando una tarifa muy baja, y que le hacían convenios de pago tan bajos que resultaban insultantes. Dijo que la obligó a pagar con una tarifa correcta, y que le cobró los adeudos que tenía, pero lo que no ha dicho el Gobernador es si les cobró lo que pagaron más barato. Tampoco ha dicho si los funcionarios que hicieron este acuerdo están siendo investigados, para que se les finquen responsabilidades. Dado el nivel de importancia de la empresa, su capacidad negociadora y las ligas que tuvo en las Cámara de diputados y senadores, es obvio que quienes deben ser investigados necesariamente son los ex gobernadores y sus secretarios involucrados.

                Mientras esto sucede, los ciudadanos tecatenses seguiremos siendo tratados de manera diferente, o sea, como ciudadanos de segunda. La cervecería y la industria en general recibirán puntual y suficientemente su abasto de agua, sin importar nada. Nosotros a madrugar. Así que, mis queridos tecatenses, mientras que no alcemos la voz, todo seguirá igual. Vale.    

* El autor es Lic. En Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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