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¡Sí se puede!

Cuando escucho comentarios de mujeres criticando a otras mujeres que se manifiestan cerrando carreteras, bloqueando garitas o rayando edificios, no puedo evitar sentir indignación y a la vez pena por su pasividad ante las injusticias.

Por Beatriz Limón

Cuando escucho comentarios de mujeres criticando a otras mujeres que se manifiestan cerrando carreteras, bloqueando garitas o rayando edificios, no puedo evitar sentir indignación y a la vez pena por su pasividad ante las injusticias.

Por mí que quemen lo que tengan que quemar, hasta que la justicia se siente entre nosotras. Es gracias a todas esas mujeres que se manifestaron que se logrando avances donde tanto hombres, como mujeres hemos sido beneficiados.

Desde Rosa Parks, la mujer de color que fue arrestada en 1955 por no ceder el asiento a un hombre blanco en Alabama, hasta Dolores Huerta, quien ha dedicado la mayor parte de su vida a luchar por los derechos civiles y laborales de los trabajadores del campo en Estados Unidos.

El viernes tuve el honor de entrevistar a Dolores durante una visita que hizo a lo que fue una antigua iglesia de barrio conocida como Santa Rita, enclavado en el vecindario “el campito” en Arizona y donde el legendario César Chávez hizo su ayuno de 25 días.

Me contó de esos días de arduas luchas, de oponerse a un sistema segregacionista y al escuchar el desánimo de algunos campesinos decirle que en Arizona era imposible lograr beneficio para los jornaleros, ella les reviró diciendo: ¡Sí se puede!

Fue justo en Santa Rita, una modesta edificación que apenas se sostiene por el pasar de los años que Dolores acuñó esa frase que hasta la fecha se sigue escuchando. Fue así como lograron fundar el poderoso Sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos (UFW).

En 1972 gracias a sus protestas y la huelga de hambre de Chávez, se revirtió la ley que impuso el entonces gobernador de Arizona, Jack Williams, de prohibir las huelgas campesinas.

Su férrea lucha que derivó en los asesinatos de varios campesinos, pero develó las injustas condiciones a las que se enfrentaban los trabajadores del campo, exhibiendo estos abusos a nivel internacional.

Gracias Dolores, quien ya rebasa los 90 años, y quien sigue abogando por los derechos de los trabajadores, es que nuestros padres tuvieron mejores condiciones de vida en los campos y lograron darnos estudios y formar profesionistas.

Por eso, a todas las mujeres que salen a pintar paredes por el asesinato de sus hijas. A las que hacen guardia afueras de las instituciones por los desaparecidos. Las que han sido violadas y son ignoradas por las autoridades. Les digo lo que Dolores les dijo a los campesinos que estaban perdieron la fe.

Sigan en la lucha porque ¡Sí se puede!

*- La autora es Corresponsal de The National Association of Hispanic Journalists (NAHJ).

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