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Sereno

El abuelo materno de mi hijo le decía “sereno moreno” cuando el nieto se aceleraba. Hoy, ante la envirusada pandemia que nos tiene a muchos inquietos como leones enjaulados, conviene seguir la máxima de “más serenos o menos seremos” (misma que acabo de inventar).

Por Miguel Ángel Lino

El abuelo materno de mi hijo le decía “sereno moreno” cuando el nieto se aceleraba. Hoy, ante la envirusada pandemia que nos tiene a muchos inquietos como leones enjaulados, conviene seguir la máxima de “más serenos o menos seremos” (misma que acabo de inventar).

No hay de otra, ante la muy extendida epidemia COVID-19 lo más recomendable es no salir de casa o hacerlo lo menos posible. Mantener distancia más que prudente con la gente y desinfectarnos a conciencia al regresar al hogar.

En México ya hay cerca de mil infectados y solo es el principio. El número crecerá sin remedio hasta una cifra mayúscula. Pero, si muchos toman las calles, el número de encoronavirusados será espeluznante.

Serenos, blancos y morenos, nadie puede hacer por uno lo que cada uno tiene que hacer: ¡Quedarse en su casa! Entre más lo hagan la enfermedad se propagará más lentamente, lo cual es de vital importancia porque se les dará más tiempo a los servicios médico para que vayan atendiendo a enfermos graves…

Otros muchos podrán resistir aislados dentro de sus casas conforme su constitución, edad y salud. No todo infectado debe ir al hospital. Porque los médicos, enfermeras y equipos son limitados.

Ayer lunes se contabilizaban en México 993 casos totales, 20 muertos y 35 personas que han recobrado su salud. Pero, lo dicho, apenas comenzamos…

           

LA PALABRA DE HOY: SERENO

Tiene varias acepciones. Como adjetivo, sereno significa claro, despejado, sin nubes. También, sereno es un estado de ánimo apacible, sosegado, sin turbaciones.

Como fenómeno ambiental, el sereno es la humedad que durante la noche impregna la atmósfera. Mi abuela materna dejaba un vaso con agua “al sereno” para que se atemperara.

En tiempos de María Canica, el sereno era el vigilante callejero nocturno que mecía su lámpara y gritaba “las doce y sereno”.

Del latín 'serȇnus' que significa “claro” y de 'serȇnum', “la tarde”, “la noche”. Palabra de la que se deriva serenata que se le llevaba a las novias o pretensas (¿existen todavía las serenatas?) y así, las típicas mañanitas inician con la estrofa: “Si el sereno de la esquina / me quisiera hacer el favor / de apagar su linternita / mientras que pasa mi amor” …

DE PELÍCULA: “CONTAGIO”

Muchas veces el cine se ha anticipado a sucesos mundiales. Por ejemplo, la película Contagio trata de un virus que pone en cuarentena a todo el mundo. Quizá por ello quienes viven instalados en la teoría de la conspiración juran y perjuran que el coronavirus es una arma biológica que se salió de control.

Y más aún porque las coincidencias abundan: La propagación del virus inicia en China, rápidamente se expande generando una pandemia y provoca una crisis económica mundial de gran magnitud.

La película Contagio del 2011, que fue interpretada por Matt Damon y Kate Winslet, se ha convertido en la de mayor demanda de los estudios Warner Bros., a tal grado que no están en plataformas como Netflix o HBO porque hoy la videocinta se vende como pan caliente.

Pues, “será el sereno” pero el contagio del coronavirus no es ficción o mentira y bien puede alterar al más coherente, objetivo y sereno.

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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