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Rock de la cárcel

Al fin localicé (y desempolvé) el apreciado álbum musical de Laureano Brizuela tropezando, a la vez, con un viejo Postigo que resolví calcar en remembranza de la corrupción que nos agrede.

Por Antonio Medina de Anda

Al fin localicé (y desempolvé) el apreciado álbum musical de Laureano Brizuela tropezando, a la vez, con un viejo Postigo que resolví calcar en remembranza de la corrupción que nos agrede: “…Brizuela es un cantante y compositor que por sus cualidades alcanzó, décadas atrás, gran popularidad entre los jóvenes.

Quienes fueron seguidores del cantautor enterraron su figura o, quizás, se recogieron en las antiguas grabaciones resignadas a no volver a saber de nuevos proyectos del roquero cuya voz, guitarra y música fueron enmudecidas.

De origen argentino; el intérprete llegó a México buscando mejores horizontes con tan buen tino que de inmediato Televisa lo “descubrió, lanzó y vendió a través de Raúl Velazco y el infeccioso programa Siempre en Domingo que bajo esta y otras denominaciones, el “canal de las estrellas” controla el espacio artístico nacional por medio de la inmoralidad, desinformación y ultraje que por igual aplasta a cualquier talento incorrupto que extrema el fanatismo de las masas con figuras sumisas, mediocres y serviles.

Instalado bajo luces cegadoras, Brizuela escaló la cúspide apoyado no solo en la cuerda de sus artes sino, también, aferrándose en el alambre de púas tensado por los televisos que enterados del filón de oro que representaba el argentino, este jamás imaginó que su admirado resplandor, admiración y destrezas guardaban la desgracia de su vida.

Así sucedió: La funesta tragedia se presentó durante el sexenio letal de Carlos Salinas de Gortari, que ansioso de unir sus rencores con falsas posturas de ”estricto apego a la ley” desató, entre otras felonías, el terrorismo fiscal sobre reales o supuestos rivales queriendo presumir que desde su presidencia la justicia era pareja. Precisamente en aquella perversidad el entonces laureado artista fue secuestrado, sentenciado y encarcelado por evadir impuestos no obstante no haberle comprobado delito alguno (ya que) el defraudador resulto ser el hijo pillo de Raúl Velazco (de los cachorros televisos) mismo que “escondieron” fuera del país en tanto la jauría destrozaba al sorprendido cantautor.

Veintitantos años atrás Brizuela inició un viacrucis legal contra la impune impartición de justicia en México. En dicho empuje la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) notificó a los herederos políticos del salinato un resolutivo a favor del trovador demandante, que como suele suceder, en litigios internacionales habrá una segura condena contra el sistema supra-corrupto imperante en nuestro desangelado país lo cual, desafortunadamente, en poco o nada reparara’ el daño moral, familiar y psicológico inducido sobre una víctima inocente.

¿Y cómo lograste salir de cautiverio? Pregunta la periodista Carmen Aristegui… bastó, contestó el ex presidiario, que Azcárraga dueño de la televisora se lo ordenara al Secretario de Hacienda para evitar mayor escándalo.

Tiempo después Laureano Brizuela regresó a los escenarios exponiendo la cara al sol pues el Priato de ayer y siempre no pudieron doblegarlo, al contrario, desde el calabozo mismo nunca dejo de entonar su música, y, con ésta, blandir el dedo flamígero contra la dictadura perfecta arbitraria, impune y cómplice de los concentradores de la riqueza…

*- El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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