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Renacidos por obra y gracia

En demasía ha corrido tinta, juicios y análisis que achacan al “fuego amigo y enemigo” de apretar el gatillo contra indistintos liderazgos partidistas.

Por Antonio Medina de Anda

En demasía ha corrido tinta, juicios y análisis que achacan al “fuego amigo y enemigo” de apretar el gatillo contra indistintos liderazgos partidistas aunque, con mayor tesón, orientan el cañón hacia la llamada clase política o jerarquía de profesionales consagrados a ejercer, resistir y permanecer dentro del gobierno y espacios públicos desde los cuales el Poder marca las pautas políticas, económicas o sociales lo que de suyo crea la burocracia de elite y el interés por ser parte y razón del codiciado círculo.

“Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Sabionda frase atribuida al PRI que pinta, de cuerpo entero, lo rentable que resulta perseguir hasta lograr subir en el tranvía donde viaja la selecta familia, o dinastía política, contestando, sin mayor dificultad, el cómo y porqué los aspirantes a formar parte del club publicó figurarán, merced a su mansedumbre y tesón, en un vivir afortunado y placentero o, salvo evidencia contraria, el que los agraciados del extenso kilometraje transitado por gobernantes de todos los partidos primeramente demanden el patrimonio personal afirmando así el galardón, la medalla por abstenerse de “ patear el pesebre” y no cometer el error de “vivir fuera del presupuesto”.

Y así como a todo fenómeno social lo antecede el pensamiento; las artimañas urdidas para continuar manteniendo al partido único (PRI), un mal día el monopolio terminó, pero, no sin antes repartir copia sobre una y las mil experiencias, vicios y marrullerías ejecutadas por décadas siendo, destinatarios de tales mapacherías, lo mismo las izquierdas que las derechas o centros.

Y para luego es tarde: de forma vertiginosa despegó y aterrizó una serie de partidos políticos que reclamándose de oposición, o bien afirmándose en prácticas e ideologías diferentes al tricolor, difundieron un menú de gustos varios.

Sin embargo en la práctica el feliz pronóstico en breve tiempo se abarató cuando, el rastro dejado por el Prigobierno la “oposición” dio con las huellas y, consecuentemente, la proclamada “nueva alternativa” retornó al subterráneo antidemocrático, corrupto y de sobra inmoral donde el colaboracionismo y contubernios mutuos cancelaron toda posibilidad de cambio ¿el resultado? Mayúscula resignación o desdén por lo político y electoral, crecido hartazgo hacia la partidocracia y no credibilidad en el discurso (entendido como racional facultad ciudadana para reflexionar, aceptar o negarse a tener parte en la vida pública).

De allí que sin vacilaciones podemos suscribir el siguiente indicio: la decadencia o descomposición moral de los partidos y clase política, al margen del borde corrupto y ruin que los condena, el clímax de su claudicación doctrinal, ideales y credos se hundieron en el reptar de unos y deshonra de otros patentizado en alianzas entreveradas derecha-izquierda-centro combinadas con trapecistas diestros en ejecutar maromas hacia donde el viento sopla.

Por eso en la misma suerte de traspapelar democracia e ideales; el Presidente López Obrador flaco servicio le hizo a sus creyentes o incrédulos seguidores cuando, sin mediar ningún valor político incluye en su gobierno al priista gobernador de Sinaloa mientras, le brinda acomodo al panista mandatario de Nayarit…

*- El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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