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Columnas

¿Relaciones peligrosas?

¿La relación bilateral México-Estados Unidos se encuentra al borde de una crisis? Al parecer para algunos comentaristas y opositores al gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

¿La relación bilateral México-Estados Unidos se encuentra al borde de una crisis? Al parecer para algunos comentaristas y opositores al gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la respuesta es afirmativa. La narrativa que sostienen es que la relación se deterioró en los últimos dos años porque AMLO se subordinó al presidente Donald Trump. Piensan que AMLO se debería haber enfrentado a las políticas de la Casa Blanca. Y que esa actitud de AMLO contrasta notablemente en relación con la asumida a raíz de la elección de Joe Biden.

Lo menos que se augura es que la pasividad y no enfrentamiento con Trump es mal visto por el nuevo gobernante y que en virtud de ello a México le irá muy mal en los próximos 4 años. Una especie de venganza de Biden por las descortesías de AMLO desde que Biden fue electo. Se insiste en que el retraso en el reconocimiento del triunfo del candidato demócrata fue un gravísimo error y que Biden y su equipo no pueden superar la afrenta. Pero a ello se vino a sumar que el gobierno mexicano reveló el expediente de la DEA del caso del ex secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos, mostrando la pésima integración del expediente y que obligó al gobierno de Estados Unidos a entregar al general a México. En realidad, la afrenta a los demócratas inició con la visita de Estado que realizó AMLO a Washington el 8 de julio del año pasado. Y a los agravios relatados, se suman el hecho que no condenó el ingreso violento al Capitolio el 6 de enero pasado por parte de grupos radicales seguidores de Trump y su manifestación en contra de la censura a las redes sociales del expresidente.

Todos esos agravios se suman y dan por resultado una situación que pone en peligro la relación bilateral. Lo menos que habría que esperar sería una especie de venganza del nuevo presidente. Ello, además, agravado por el hecho de que Biden no es “populista”. La narrativa opositora insiste en que Trump y AMLO se llevaban tan bien porque eran iguales, es decir, los dos eran “populistas” y por eso se entendían. Una suerte de hermandad secreta de dos personajes que manipulan a la gente para lograr sus perversos fines.

Resulta sorprendente que esta historia simplona tenga eco en amplios sectores de nuestra sociedad. Evidentemente, los creadores de esta versión han encontrado la complicidad de algunos comentaristas que tienen espacios en los grandes medios privados de radio y televisión y que han sabido difundir en sus redes sociales. Es una versión muy vendible porque conduce a una visión dicotómica de la realidad: buenos contra malos.

La historia de la relación bilateral México-Estados Unidos va más allá de los estilos personales de gobernar, que claro que influyen, y se explica más en razón de las diferencias económicas y políticas entre los dos países. Recordemos que cuando coincidieron George Bush y Vicente Fox se hablaba de una reforma migratoria total “la enchilada completa” porque eran almas gemelas. Y nada ocurrió. La amistad se extendió a Felipe Calderón y Barack Obama, y fue el periodo en el que hubo mayor número de deportaciones.

Hoy han querido vendernos la idea de que Joe Biden es el redentor de la humanidad y que si no fuera por AMLO, nos iría de lo mejor. Se acabó el “populismo” de Trump y llega el gran salvador del mundo. Se olvida un pequeño detalle: nuestros vecinos no tienen amigos, tienen intereses y con base en ello actuarán sus presidentes. Claro que han sido bien recibidas las17 medidas que firmó Biden al siguiente día de su toma de posesión. La mayoría de ellas beneficiarán a quienes viven en Estados Unidos; no a quienes residen al sur de su frontera. Esta no se abrirá para que ingresen los indocumentados.

Cuando asumió la presidencia Barack Obama en 2008 había grandes expectativas; hoy después de Trump cualquier candidato alterno era bien recibido. Pero no me imaginaba que la oposición mexicana lo endiosara. La única explicación lógica es que se trata de una jugada a dos bandas: alabar a Biden para golpear a AMLO. Para los “agoreros del desastre” ha sido difícil digerir que Biden y AMLO se hayan reunido este viernes 22 y que dialogaran de manera cordial sobre tres temas: COVID, migración y la relación bilateral. No pueden creer que los traicionara tan pronto Biden. Golpe de realidad se llama.

*- El autor es Investigador de El Colegio de la Frontera Norte/Profesor Visitante en el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego.

 

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