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Recomendación musical

Ya que nadie puede resistir alguna sugerencia cultural en medio de esta pandemia, me permito recomendar dos discos, uno nuevo hecho por un viejo consciente de que está en el crepúsculo de su vida, el otro es un antiguo disco que viene muy al día hecho por el beatle George Harrison con todas las canciones que Lennon y McCartney no le permitieron incluir.

Por Ricardo Menéndez

Ya que nadie puede resistir alguna sugerencia cultural en medio de esta pandemia, me permito recomendar dos discos, uno nuevo hecho por un viejo consciente de que está en el crepúsculo de su vida, el otro es un antiguo disco que viene muy al día hecho por el beatle George Harrison con todas las canciones que Lennon y McCartney no le permitieron incluir. El primero es Rough and Rody Road de Bob Dylan. Este, a sus 79 años y en medio de una pandemia lanza un disco que grabó a principios de año. Su vida es muy reservada y está llena de caminos ásperos y alborotados. Un ejemplo del valor de un veterano, que le puede cantar tanto al amor como a la muerte. Quizá lo diga por septuagenario, pero noto lo raro que es encontrar genuina empatía con el riesgo del viejo al coronavirus. Poco se piensa en que se mata a algún anciano cuando se rompen los semáforos. Quizá este disco no se entienda antes de los 65 años, pero si le pesca la poesía se conmoverán. Mi recomendación es que acompañen la lectura de la letra conforme escuchan el disco, si pueden en inglés mejor. Más que musical es poético, sin embargo, musicalmente también es genial. Si yo lo hubiera escuchado de Dylan a los 18 años no sé si lo hubiera entendido, el interés actual en él, entre algunos jóvenes, le da más relevancia a este lamento de salida de la vida, pero aún muy vivo.

El segundo disco es All Things Must Pass, son tres discos originalmente, se pueden saltar el palomazo del tercero y escuchar con mucha atención la letra de los dos discos restantes. Por momentos es francamente rock wagneriano, único. Habla del presente, eso tan efímero como un momento. A diferencia de lo intenso del viejo Dylan, este joven Harrison nos pone una pausa y nos da esperanzas contrastantes con la crudeza de Dylan. Omitiendo unas pocas canciones, los discos se dedican a hacer las paces con la muerte y quedarse en el presente. A cuidarse de la depresión (Beware of Darkness). A cantarle al Señor (My Sweet Lord). A lamentar que haya quien haga daño (Isn't It a Pity). A dejarse amar y a amar (Behind That Locked Door), canción dedicada a Dylan, a él se le escucha a lo largo de estos discos. Un himno a la decisión de uno por el otro (Run of the Mill). A asumir de verdad que todo es pasajero, lo bueno y lo malo (All Things Must Pass). A pensar como aquellos que están por intubarse (The Art of Dying). Unas canciones muy a tono con nuestros días. 

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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