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Columnas

¿Recesión en puerta?

La economía capitalista funciona a través de ciclos económicos, éstos se presentan como un fenómeno que consiste en oscilaciones reiteradas en las tasas de crecimiento de la producción, el empleo y otras variables macroeconómicas.

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

La economía capitalista funciona a través de ciclos económicos, éstos se presentan como un fenómeno que consiste en oscilaciones reiteradas en las tasas de crecimiento de la producción, el empleo y otras variables macroeconómicas, en el corto plazo, durante un período determinado, generalmente varios años. Los ciclos económicos tienen una serie de características comunes que tienden a repetirse, pero cuentan con amplitudes y períodos muy variables. La teoría económica tradicional reconoce 4 fases de este ciclo. La recuperación, esta fase nace en el punto de inflexión de la recesión a la expansión que se denomina como la fase de recuperación o reactivación. Durante el período de renacimiento o recuperación, hay expansiones y aumento de las actividades económicas, en que la demanda comienza a elevarse, la producción aumenta y esto provoca un aumento de la inversión. Expansión, durante esta nueva fase, las expectativas de los consumidores están aumentando, la producción industrial está creciendo, los tipos de interés han tocado fondo y la curva de tipos de interés está empezando a ser más pronunciada.

En la fase del auge, las tasas de interés pueden estar aumentando rápidamente, con una curva de tipos plana. En esta fase, las expectativas de los consumidores están empezando a estabilizarse y el crecimiento de la producción industrial es también plana. Durante la recesión no es un buen momento para las empresas o los desempleados. Es la fase del ciclo más negativa, donde la variación del PIB es negativa, trimestre a trimestre, los tipos de interés están cayendo, las expectativas de los consumidores han tocado fondo y la curva de tipos de interés es normal. Por ello, el ciclo económico, como tal, suele encadenar unas etapas de mayor o menor crecimiento, incluso decrecimiento. En ese sentido, todas las economías del mundo capitalistas están sujetas a estos vaivenes de la economía. El sueño de los grandes economistas es mantener el equilibrio macroeconómico. Todas las economías aspiran a tener altas tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Así la economía siempre se encuentra en movimiento, algunas ocasiones tiene expansiones, en otras, grandes crisis, pero siempre le pega al empleo y a la demanda agregada de bienes y servicios. Por tales motivos, los encargados de dirigir al país e instrumentar políticas públicas se esmeran por realizar previsiones acerca de las expectativas internas y externas de la economía. El ingrediente más importante sin duda es la inversión, si no hay inversión nacional o extranjera se inhibe la creación de empleos, la generación de valor agregado y la captación de impuestos necesarios para aumentar el gasto social en obras de infraestructura, por ello, es trascendental implementar medidas anticíclicas anticipando escenarios adversos. Actualmente, nuestro país está entrando en una fase recesiva por la disminución del (PIB) trimestral en tres ocasiones consecutivas. El gobierno no ha reconocido la importancia que tiene la fase recesiva como una de las más delicadas del ciclo económico.

Algunas calificadoras nacionales e internacionales e incluso instituciones nacionales como el INEGI han dado a conocer la disminución del crecimiento del (PIB), pero la autoridad no ha querido mostrarse de acuerdo que cada día estamos más y más al borde de una crisis económica de consecuencias e impactos que cimbrarán sin duda al sistema político mexicano. De allí, la prioridad de lograr una reconciliación con los inversionistas nacionales. Necesario pues, un pacto social en donde todos los sectores económicos se comprometan a trabajar, todos unidos, a favor de un país que anhela la paz, la tranquilidad y sobre todo mucho trabajo y bienestar para todos.

*- El autor es economista egresado de la UABC.

 

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