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Columnas

Reactivación

Soy un convencido, siempre, en medio de una crisis, hay una oportunidad.

Por Rogelio Perez

"Las dificultades dominadas son oportunidades ganadas"
 Winston Churchill.

Soy un convencido, siempre, en medio de una crisis, hay una oportunidad.

Ahora bien, de igual manera estoy cierto de que para saberla distinguir hace falta tener la sabiduría que parte de una magistral mezcla de fe y racionalidad ante la circunstancia adversa a la cual hay hacerle frente.

Así las cosas, la terrible pandemia del Covid-19 que tiene al mundo consternado, desde ya y a pesar de que no hemos visto aún su final, deja lecciones contundentes no solo sobre lo que día a día aún debemos sortear en el corto y mediano plazos, sino lo que las consecuencias de todo esto vislumbran hacia el largo.

Lo primero que hay que reflexionar sin duda alguna es lo efímero y vulnerable, que, en los hechos, somos los seres humanos.

De golpe y porrazo, queda claro que la soberbia y la insensatez, tan proclives en las sociedades egoístas de nuestros tiempos, reciben un “estate quieto” muy útil para hacer un alto en el camino respecto a la necesidad que tenemos no solo para componer el rumbo por nosotros mismos, sino para hacerlo pensando en el legado que habremos de dejar a las siguientes generaciones en un planeta, que, en muchos sentidos, hemos pervertido y trasgredido a grado máximo.

Hoy mismo, que por obligación hay que hacer un paro que nos tiene confinados y limitados, es el momento de encontrar la oportunidad que estúpidamente nos estábamos perdiendo para estar más cerca de precisamente quienes más queremos pero que, en la vorágine de la era de la inmediatez y la insatisfacción, dejamos muchas veces en segundo plano.

Hoy mismo, que por protocolo urgente de seguridad y salud hay que dejar de estar “hechos bolas” en un mall, el cine ó un concierto, es el momento de encontrar la oportunidad que nos estábamos perdiendo para simplemente hacer una caminata por alguna vereda, para sentarnos a apreciar una puesta de sol...

Ahora bien, retomando la idea líneas arriba descrita respecto a la magistral mezcla de fe y racionalidad, es importante asumir con objetividad (desde ya para actuar en consecuencia) lo siguiente: una vez que la pandemia pase y que nosotros los humanos que la podamos librar nos dispongamos a hacer el recuento de los daños más allá de los más trágicos que tienen que ver con quienes lamentablemente perdieron la vida, nos debemos disponer a retomar con todo vigor la fuerza motor del trabajo como el dinamo necesario que nos permitirá encontrar nuevas maneras de reactivación económica para generar y distribuir la riqueza de mejor manera a sabiendas de que la recesión mundial que en los hechos ya produce la actual emergencia significa un enorme reto a solventar entre todos.

En este contexto, sociedad civil y gobiernos, entes públicas y privadas, tendrán que cerrar filas dejando de lado el antagonismo y la arrogancia como resultado de los esperados aprendizajes que deje la tragedia si es que no la queremos ahondar más...

Es tiempo de enmendar el camino y en ese sentido, la improvisación, la terquedad, la demagogia y la irresponsabilidad no son ni serán buenas consejeras... Estamos a tiempo de rectificar para encontrar la oportunidad en la adversidad, pues, en los hechos, el beneficio de la duda se ha agotado por lo que se necesitan resultados ya.

*El autor es editorialista local/consejero CDEM.

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