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Que no se propague el pánico

Hay un tema que desde la semana pasada está inquietándonos a muchos, no porque haya participado en él.

Hay un tema que desde la semana pasada está inquietándonos a muchos, no porque haya participado en él, pero sí porque parece se está generando incertidumbre tanto en Estados Unidos como en muchos otros países. Me refiero a la quiebra del Banco Silicon Valley (SVB).

Hablando con algunos amigos economistas y otros más que están en bancos o actividades financieras, me dicen que no hay grandes riesgos, que el pánico lo manejemos bien y que nos sintamos en general tranquilos. Con esa cautela que me dicen es que a continuación hago los siguientes comentarios.

La incertidumbre y pérdida de dinero de los clientes en ese banco es una primera inquietud de un efecto dominó en otras instituciones, se esparció con rapidez el nerviosismo y para contenerla tuvo el mismo presidente Biden que contenerla diciendo que el sistema era sólido. De cualquier forma, reaccionaron los mercados de inversión y los tipos de cambio, como el mexicano, que pasó rápidamente de la zona baja de los 18 pesos por dólar, para acercarse ahora a los 19.

Lo primero que me vino a la mente, por lo menos a mi si me pasó, fue que estábamos empezando a ver un colapso como el de los años 2007-2008, cuando de un día para otro el sistema colapsó por malas decisiones sobre todo en el sector inmobiliario, en el de las hipotecas. Los efectos ya los sabemos, una crisis mundial al grado de llamarla la Gran recesión, haciendo alusión a lo pasado en el siglo pasado con la Gran Depresión.

A pesar de que el mandatario estadounidense mandó un mensaje de manejo de crisis y con el propósito de calmar los mercados, desde Europa vimos la amenaza de contagio: ya fue hacia el Credit Suisse, cuando los principales accionistas se pusieron en la posición de negarse a respaldar al banco en caso de requerir liquidez; ante esa negativa, salió al rescate fue el propio Banco central del Reino Unido de respaldarlo para no generar una turbulencia en el sistema bancario.

Otro elemento que me dicen es que no hay una “burbuja de riesgo” en otros sectores, pero que los bancos centrales como la Reserva Federal y en nuestro paísel Banco de México, piensen mejor si van a ajustar nuevamente al alza sus tasas de interés, porque al estar ya elevadas, lo que puede derivarse es en que un mayor número de personas, empresas y deudores empiecen a incumplir con sus pagos, lo que entonces sí generaría presiones a los bancos comerciales y afectar su liquidez o reservas para hacer frente a contingencias. Recordar,me señalan, que la inflación, por lo menos en nuestro país sigue elevada (arriba de 7.6 por ciento en febrero) lo que pondría en aprieto a los consumidores entre seguir comprando a precios altos o pagar deudas.

Aunque en menor medida ese mismo dilema puede estarse teniendo en Estados Unidos, en donde las tasas de interés prácticamente pasaron de cero a cinco por ciento en casi un año. Me recuerdan que los estadounidenses son más propensos a vivir con créditos para consumo, automóviles, viviendas y hasta para viajes. Por eso el riesgo de que las personas se inquieten, quieran tener más liquidez y sacar el dinero que puedan tener ahorrado sobre todo en bancos locales y pequeños incluso o incluso se declaren en el impago de algún crédito.

Para terminar, creo que lo mejor es que se mantenga la prudencia, lo mismo para los bancos comerciales al mandar señales de estabilidad, como las autoridades como el Banco de México y la Secretaría de Hacienda en el sentido de que nuestro sistema tiene menos riesgo de colapso pues se aprendió la lección cuando se requirió el Fobaproa y pusieron mayores controles a los bancos y, por parte del Banco de México de cautelosamente definir un nuevo ajuste o no a la tasa de interés. Esas señales espero sean mandadas en la convención bancaria que en estos días se celebra en Mérida. Que no cunda el pánico.

* El autor es Consejero y Consejero Nacional de Index, además de Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.

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