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¿Qué les hemos dado?

Las comunidades del mundo entero ya estamos viendo como cotidiana y culturalmente aceptable, la violencia contra la niñez.

Por Roberto Vázquez

Por el derecho a la libertad de expresión

FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

Las comunidades del mundo entero ya estamos viendo como cotidiana y culturalmente aceptable, la violencia contra la niñez. sus familias. Muchos son evacuados a otros países, principalmente USA. Las fronteras en todo el mundo los convierten en migrantes y los separan de su núcleo familiar, entregándolos en adopción sin el consentimiento de sus padres, borrando discriminatoriamente su historia de vida. De la misma forma, pero con una tendencia hacia el crecimiento, los ajusticiamientos ejecutados por los sicarios de las mafias del narco no discriminan a nadie, y muchos niños están siendo víctimas fatales de las cobardes balas asesinas. También son blanco de bandas internacionales para extirparles sus órganos vitales o para explotarlos sexualmente. La abundancia de pedófilos ante el libertinaje judicial y el valemadrismo institucional que convive con estos delincuentes, incrementan los riesgos de ser victimizados. Dentro de las familias la venta de niños para servidumbre, casamientos o cualquier otro propósito negativo, no solo es común, sino que tiende a incrementarse. Con este panorama no se ve que la niñez vaya a tener un feliz año nuevo.

Este negro horizonte muestra la forma de vida tan oscura y negativa que les estamos heredando a las nuevas generaciones. Si antes pudimos vivir a nuestras anchas correteando por las calles, sin temor a ser agredidos, disfrutando las ocurrencias y malcriadeces -como decía mi nana- en estos días nadie quiere ni puede dejar solos a nuestros chamacos. Lo peor de esta anómala situación es que, ni dentro de nuestros hogares existe la plena seguridad y tranquilidad de que estén exentos de riesgos.

La niñez pasó de ser la gran protegida a la más desamparada parte de la población mundial. Los abusos contra ellos son constantes y no existe un espacio de la actividad humana que no les signifique riesgos. Con la aparición del internet y las redes sociales, tenemos la capacidad de conocer desgracias sucedidas en otras regiones del mundo, pero también, tenemos la posibilidad de experimentar asuntos tan inhumanos como la oferta de venta de niños, para cualquier uso que se les quiera dar. La situación es tan degradante que muchas veces, son los padres u otros familiares quienes los ofrecen. Estos asuntos que parecen grotescos y ficticios son reales, y la imaginación de actos de crueldad y violencia inhumana, puede ser superada en exceso por la realidad. Por su parte los tres niveles de gobierno poco pueden hacer contra esta tendencia hacia la vileza contra la niñez. La excesiva impunidad existente nos dice que, menos del 1% del total de los delitos denunciados en nuestro país, llega a culminar en una sentencia de culpabilidad contra los delincuentes aprehendidos. De tal manera que quien decida convertirse en un agresor, puede hacerlo con la seguridad de que nadie irá tras de él, sin importar la gravedad del delito que cometa. Ser niño en estos días es ser susceptible de recibir agresiones físicas desde graves a fatales. Los niños no tienen segura la existencia, ni la sociedad se las quiere ofrecer. Vale.

* El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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