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Columnas

Qué casualidad

De ninguna forma este envío debe de ir en contra del empeño del presidente Andrés Manuel López Obrador de atacar a la corrupción, que por décadas ha invadido los gobiernos anteriores en este país.

Por Ruben García Benavides

De ninguna forma este envío debe de ir en contra del empeño del presidente Andrés Manuel López Obrador de atacar a la corrupción, que por décadas ha invadido los gobiernos anteriores en este país.

Va sin embargo estrictamente dedicado al escándalo del caso Emilio Lozoya y la corrupción generada por los millones de pesos que el gobierno de Enrique Pana Nieto utilizó vía, han venido afirmando, su más cercano colaborador Luis Videgaray, ex secretario de Hacienda, quien según Lozoya, le ordenaba a qué personajes de la política de aquel momento debía entregarles millones de peso para comprar, sobre todo, la aprobación de la Reforma Energética, que se proponía el gobierno de Peñista. Que por cierto, tema aparte, me sería de gran importancia conocer los detalles de esta Reforma Energética del anterior sexenio, sus virtudes y sus posible corruptelas de acuerdo con López Obrador, principal adversario de esta reforma y por lo tanto crítico permanente de los neoliberales, entre otros argumentos por su carga de corrupción, sobre todo en esta Reforma Energética.

Pero da la casualidad, ¿casualidad?, que el caso Lozoya se ha utilizado contra personajes destacados del PAN. Reitero, qué casualidad. Evito nombres para no hacer más grande la denuncia que este escribano no le consta, pero que lo destacable de estas persecuciones, agresión contra lo que Obrador llama sus adversarios, es básicamente contra los panistas y sobre todo la trae contra el expresidente Felipe Calderón. No defiendo a Calderón y si fuera culpable que se le juzgue y punto. Esto ya lo he tratado en mi anterior envió. Lo importante aquí es descubrir, (¿descubrir?), en realidad en dónde quedaron los millones, y son muchos millones de pesos con que Lozoya y su familia se han beneficiado, noticia a todas luces dada a conocer por los medios informativos desde que surgió el escándalo. Qué casualidad que a Emilio Lozoya el presidente le ha ordenado que no se le toque ni con el pétalo de una rosa. Que aberrante, que manera de utilizar a los mexicanos como si fuéramos un montón de idiotas. Es de reconocer, sin duda, el empeño del Presidente de ir contra la corrupción, pero muy discutible. Me provoca muchas dudas su permanente publicidad de todo por los pobres, "los pobres son primero" y millones de pobres viven en la miseria, pidiendo limosna por las calles y millones de familias en el desamparo pese a que algunas familias de estas reciban una limosna del actual Gobierno. Unas cuantas ayudas no son los millones de familias que sin duda deben ser inscritas en un padrón nacional para recibir esta canturreada ayuda de primero los pobres. Del dicho al hecho hay mucho trecho. La intención es muy buena, la realidad es otra: millones de familias o personas en el desamparo, no reciben nada y claman permanentemente, incluso en los medios, por una ayuda. La publicidad de primero los pobres produce cierta indignación al ver, al entenderla como una forma muy usual en el Presidente de afiliarse a Morena, su partido, de lograr la admiración al señor Presidente que es, por cierto, buenísimo para ello.

Sin embargo su ataque frontal a la corrupción es de sobra reconocible, no así perdonar y salir por la tangente al caso Lozoya. Así de simple.

*- El autor es artista plástico.

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