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Pueblos sin ley, fronteras a imaginar

Para los turistas de ocasión, los pueblos fronterizos son poblaciones sin ley ni orden. Lugares donde todo está permitido porque cada habitante es dueño de su peculiar destino. Después de Crímenes sueltos (2016), el escritor mexicalense José Salvador Ruiz (1971) vuelve al relato breve y contundente con Lawless Border Towns. Trilogía negra fronteriza, libro ganador del Premio regional de cuento Ciudad de La Paz 2017, pero que sólo fue distribuido en librerías en 2019 por el Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noroeste. Esta obra es un recuento de un mundo donde lo legal y lo corrupto son lo mismo.

Por Gabriel Trujillo

Para los turistas de ocasión, los pueblos fronterizos son poblaciones sin ley ni orden. Lugares donde todo está permitido porque cada habitante es dueño de su peculiar destino. Después de Crímenes sueltos (2016), el escritor mexicalense José Salvador Ruiz (1971) vuelve al relato breve y contundente con Lawless Border Towns. Trilogía negra fronteriza, libro ganador del Premio regional de cuento Ciudad de La Paz 2017, pero que sólo fue distribuido en librerías en 2019 por el Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noroeste. Esta obra es un recuento de un mundo donde lo legal y lo corrupto son lo mismo. Historias que retratan nuestra frontera en sus contradicciones y fortalezas. Vidas sin más horizonte que la apuesta diaria entre cazar y ser cazado. Una muestra narrativa que comprueba, cuento a cuento, que estamos frente a un autor literario que conoce el espacio geográfico y vivencial donde sus personajes se mueven, que confirma su oficio de contador de maravillas y pesadillas con el aquelarre de sus descripciones de seres y lugares, de trabajos y placeres en una frontera tan distintiva, tan caótica como la que existe entre México y los Estados Unidos.

Basado en lo anterior, podemos decir que el cuento se hace desde los elementos sustanciales que cada autor conoce bien: su entorno de vida, las circunstancias de su tiempo, la idiosincrasia de la gente que retrata. ¿Qué gente? En el caso de la narrativa de José Salvador Ruiz, lo que nos presenta son norteños, fronterizos, bajacalifornianos, mexicalenses. Personas en continuo desplazamiento, en constante huida hacia adelante: de una región del país a otra, de un crimen al siguiente. Orbe de contrabandistas, pobres diablos, sicarios, investigadores privados o policías, todos en plan de ajuste de cuentas, todos en busca de la elusiva fortuna.

El cuento, como instrumento creativo, es un cosmos pequeño donde todo puede suceder a velocidad vertiginosa. El lector es invitado a visitarlo brevemente y con eso basta para que entienda los mecanismos que lo hacen posible, los engranajes que lo mantienen en movimiento. Salvador Ruiz logra, en este libro de cuentos policiacos, presentarnos no sólo a personajes creíbles sino atisbos de la Baja California que somos ya. Una geografía fronteriza desde la violencia urbana, desde los seres marginados que viven a la sombra de la sociedad, creando un mosaico colectivo, un mural de nuestra vida en la frontera México-Estados Unidos. Una visión que mira de frente las realidades de nuestro entorno y no se calla la boca para denunciarlas desde la creación artística, para hacerlas suyas como parte de nuestra identidad en común, como signos que nos ayudan a seguir nuestro viaje como comunidad de frontera, como destino a compartir.

De ahí que podamos decir que su obra también es una visión panorámica de los problemas que nos enfrentamos, como fronterizos, en este siglo XXI. Si hacemos una comparación entre el poema Las Delicias de Mexicali, que escribiera en 1925 el poeta Francisco Bernal López y donde se habla, con ironía, de las delicias de vivir en la frontera: el calor, la falta de viviendas, el escándalo de los casinos, etcétera, y las narraciones contemporáneas de Salvador Ruiz, es notoria la semejanza existente entre ambos: la idea de que la literatura también se ejerce con vocación de crítica social, de periodismo de análisis, de crónica del mundo en que se vive.

Con una diferencia de más de noventa años, Ruiz y Bernal buscan que su literatura sea un mural colectivo de su tiempo y circunstancia, un reportaje creativo de lo que están viviendo y padeciendo. En este par de escritores lo que vale es el humor que utilizan como un escudo ante una realidad que les duele, que les interesa, que les importa. Ambos, Bernal y Ruiz, son auténticos escritores fronterizos y ambos, también, son periodistas en toda la extensión de la palabra: investigadores de una realidad conflictiva: la de una frontera que atrae no sólo a los desesperados sino a los autores del género policiaco, a los cantores de una gesta letal en pleno verano, a los cuenteros de una comunidad tan candente como un duelo bajo el sol, como una escritura que brilla y enceguece a propios y extraños.

De nueva cuenta, hacer literatura es describir el mundo tal cual es: sin filtros, sin edulcorantes, sin publicidad pagada de antemano. Una visión personal de una realidad que nos abarca a todos. Y por eso se agradece.

*- El autor es escritor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

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