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Columnas

Posicionamiento obligado

Las condiciones sociales que imperan en nuestras ciudades obligan a los candidatos de elección popular.

Por Roberto Vázquez

Por el derecho a la libertad de expresió

Las condiciones sociales que imperan en nuestras ciudades obligan a los candidatos de elección popular, a adoptar una posición abierta y decidida ante la serie de eventos negativos y fatales, que están definiendo nuestra forma de conducirnos y de convivir actualmente. De la misma manera deben de hacer posicionamientos vigorosos sobre la pésima actuación de las autoridades administrativas de los actuales ayuntamientos en Baja California. Son tan graves ambos aspectos de nuestra vida social y tan vigorosos sus efectos, en nuestra manera de conducirnos y de resolver nuestros problemas, que no pueden dejar de atenderlos, por consiguiente, los aspirantes a un puesto deberían sentirse obligados a fijar una postura al respecto.

En nuestras ciudades tenemos nuevos millonarios cada administración pública que fenece. La seguridad que les proporciona a los exfuncionarios la experiencia, de que nada les va a pasar cuando salgan con los bolsillos llenos, los vuelve locos de alegría y viven sus períodos administrativos en plena euforia. Los casos de expresidentes municipales con las bolsas llenas de recursos financieros ilícitos, que caminan en nuestras calles alardeando de impunidad, son bastos. En Tecate tenemos tres casos distintivos: Javier Urbalejo Cinco, César Moreno y Nereida Fuentes los tres de extracción priísta, disfrutan de la libertad y no han visto ningún intento oficial por investigarlos. Ante estas situaciones de extrema impunidad los candidatos de todos los partidos políticos no han levantado la voz apoyándolos, de hecho, en sus latrocinios.

Otro aspecto que nos abruma y mantiene en contante estrés psicológico es la violencia fatal que nos envuelve, que tiene nombres, apellidos y organizaciones abiertamente funcionando en la ilegalidad, no aparecen en los discursos de campaña ni en los proyectos de gobierno que quieren vendernos. La queja principal que se les externa a los aspirantes a los diferentes puestos pareciera no ser escuchada o, lo más seguro, no está registrada como demanda de extrema urgencia. El incremento exponencial de la delincuencia, la violencia y el ajusticiamiento que son el pan de cada día no aparecen en el esquema de gobierno que nos ofrecen. Por consiguiente, vale preguntar ¿Estamos buscando alguien que no nos ofrezca mínimamente, la tranquilidad social? ¿Queremos proyectos de gobierno que no consideren el respeto por la vida como demanda central? Ambos cuestionamientos se corresponden, pero uno de ellos se superpone al otro. Sin embargo, para los candidatos parecieran ser dos inocuos asuntos.

La insignificancia con la que están atendiendo los actuales gobernantes estos asuntos de casi guerra es sorprendente. La respuesta a las fatalidades diarias del gobierno y sus autoridades policíacas no corresponde al número total de ajusticiados. No existe una estrategia por la disminución de éstos. No les acongoja ni les tiene con cuidado saber de ellos diariamente. Aquella frase de que todo lo que sube baja no parece estar a la vuelta de la esquina. El clima de ajusticiamientos indiscriminados es tal, que la expectativa de que desaparezcan ni siquiera aparece como una aspiración legal. En ese canal se encuentran quienes aspiran a gobernarnos, en la indolencia y el valemadrismo. No han tenido el valor de expresarse contra el crimen organizado ni contra la violencia y los ajusticiamientos. Por lo que podemos esperar que la situación siga igual cuando cualquiera de los gane. Tal es el despropósito. Vale.

* El autor es Lic. En Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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