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Columnas

Piñata sin golosinas

Después de haber ejercitado múltiples piruetas para brincar el año “viejo”, reanudamos los sobresaltos con la ilusa idea de paladear el “nuevo” almanaque que nos colmara’ con la dicha y prosperidad prometida por el aparato publicitario que, mercaderes del comercio,  manipulan a su total antojo donde, por coincidencia, la bonanza profetizada nunca llegará a la mesa donde palpita la soledad mayoritaria de los mexicanos empleados de servicios, peones agrícolas, jornaleros de la construcción, indígenas o trabajadoras domésticas pues el Ejército de reserva (desocupados, informales, transitorios) el calvario que soportan de sobra es entendible.

Por Antonio Medina de Anda

Después de haber ejercitado múltiples piruetas para brincar el año “viejo”, reanudamos los sobresaltos con la ilusa idea de paladear el “nuevo” almanaque que nos colmara’ con la dicha y prosperidad prometida por el aparato publicitario que, mercaderes del comercio,  manipulan a su total antojo donde, por coincidencia, la bonanza profetizada nunca llegará a la mesa donde palpita la soledad mayoritaria de los mexicanos empleados de servicios, peones agrícolas, jornaleros de la construcción, indígenas o trabajadoras domésticas pues el Ejército de reserva (desocupados, informales, transitorios) el calvario que soportan de sobra es entendible.

Y como contradicción a “felices días y noches” porvenir; la zozobra mundial y nacional se ve acrecentada merced al Covid-19 asociado al desempleo, aumentos de precios o valor monetario disminuido que de manera unilateral o recíproca lesionan la oferta mercantil, capacidad de compra y nivel de consumo lo cual recuerda él porqué las peores “pulgas” se ensañan con los asalariados pues dichos parásitos no brincan en el colchón de los ricos y famosos.

Por lo mismo no extraña ni es circunstancial la situación imperante en nuestro país cuyo rompecabezas, por encima del gimoteo de los patrones o júbilo del real o supuesto gobierno transformador, lo dominante obedece a una situación de crisis interna y externa preservada como defendida a través de correas neoliberales, lucrativas y monopolizadoras de una riqueza global que subordinada a salvaje rivalidad y competencia del gran capital universaliza sobreproducción, estancamiento, escasez y caos financiero inclinando a las llamadas sociedades emergentes o dependientes a convulsionar sus economías cual apunta y dispara sobre la población de México ya que a las elites ni cosquillas provoca.

En el agobio por sobrevivir al estado de cosas mantenido y vivido, los bienes de las naciones del “tercer mundo” no dejan de pertenecer a la mezquina usura del poder concentrador de la riqueza, sino que, con idéntico brío oligarcas locales y consorcios foráneos con firmeza mantienen sus tenazas sobre los recursos del suelo, subsuelo, costas, mares y espacio aéreo despreciando cualquier legalidad o valor político capaz de frenar el descarado saqueo que, aún exhibido por el gobierno presente, los depredadores continúan impunes y desafiantes.

Sostenida en aquel marco la situación concreta con relación al espectro que impone el derrotero del ahora y aquí social, político y económico; los bajacalifornianos para no andar buscándole cinco patas al gato tropezamos con los “Reyes Magos” de dos zancas (mal gobierno del Primor) mismos que dotados de largas uñas decidieron arañar las espaldas de los que poco o nada tienen provocando, de buenas a primeras, una fulminante descarga de alzas en bienes y servicios públicos, que a modo de tiempos del panista tijuanense llamado el Patas, previo a recaudar más advertía que “…a los morosos les caerá el chahuistle”.

Sin duda el precio a pagar de parte del pueblo no tiene nombre frente a gobernantes de pensar burgués y de vivir con lujos millonarios, insensibles a las carencias ajenas de los marginados…  

* El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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