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Columnas

Morena en su Maraña

Porque de muchas formas se conoce el proceso seguido por Morena hemos sustentado, de años antes, que no existe otra región en el país comparable a los modos, hechos y componendas fraguadas y operadas en Baja California.

Por Antonio Medina de Anda

Porque de muchas formas se conoce el proceso seguido por Morena hemos sustentado, de años antes, que no existe otra región en el país comparable a los modos, hechos y componendas fraguadas y operadas en Baja California de parte del feudo del exgobernador priista, Xico Leyva Mortera, y su porrista estrella Jaime Bonilla. Lo antes sostenido no es poca cosa considerando el espectáculo escandaloso donde el partido fundado por López Obrador se ha visto envuelto, prácticamente desde su comienzo, en cada plaza donde actúa pues no son casuales las maniobras antidemocráticas  utilizadas para imponer candidaturas, espacios partidistas, acuerdos, etcétera que al parejo mantienen el caos interno por donde escurre el oportunismo, servilismo o pleitos por huesos que, repito, distinguen a la Morena bajacaliforniana como la más vil.

Trátese de encajar padrones, alianzas u otros espacios; unos y otros patrocinan la coladera heredada por un PRI que ha llevado a la consumación de atropellos que anclados, en el partido-movimiento, determinan una organización atrofiada e impedida para ser ejemplo de un cambio significativo respecto a la clase política, ejercicio electoral o manera para regir a sus militantes ya que dichos atributos, al estancarse en lo harto conocido, resultan mayormente ultrajantes viniendo de los pilotos encargados de maniobrar el aplastante aparato morenista.

Cierto que resulta prematuro concretar una tesis capaz de ofrecer una definición responsable por haber detonado, en el corto tiempo,  el rumbo de una morena distanciada entre lo que dice y hace, apartada del camino antes pregonado y suscrito en aras de combatir y enfrentar los vicios arraigados del pensar y hacer política ya que, si con algo se arroparon los cuadros principales del proyecto guinda fue’, precisamente, través de ropajes partidistas ayunos de principios, colaboracionistas, seducidos por el dinero e inclinados a tranzar sin importar el presente ni futuro del país.

Cuando AMLO, entre otros, decidieron bajarse de aquel enviciado tranvía para buscar nuevos derroteros de lucha, crear otras vías de resistencia dispuestas a posicionar arriba a los de abajo, el de configurar una esperanza tendiente a desterrar la corrupción, impunidad y atropello provenientes del Poder y la elite gobernante; en un breve periodo se desvanecieron hasta verse casi  relegados.

Por supuesto la pujante y aquí recordada búsqueda se tradujo en un proyecto de nación y nacimiento de un órgano político capaz de quitar la perversidad colocándose, en su lugar, la necesaria honestidad en la vida partidista y en el gobernar lo que fue escoltado bajo las siglas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que  aquí y ahora motivan  rechazo por sus alianzas oportunistas, conductas autoritarias o por ser transformado en un nido que alberga a lo peor del PRI y el PAN, principalmente.

Sin brújula ideológica para accionar el cambio, surcado por mezquinos intereses y atiborrado de codicias personales; Morena retoza en medio de un llano donde reptan víboras y alacranes ansiosos de clavar el aguijón electorero que los acerque al filón del 2024.

Sobre dicha maraña el primor en esta frontera abarrota el gracioso graderío…

* El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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