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Mezcalito

¡Ay, pero cómo nos gusta a los mexicanos utilizar el diminutivo! Y tratándose de alimentos y bebidas, más. “Unos chilaquilitos con su quesito rayado y sus frijolitos”. Claro, sin faltar el posesivo.

Por Miguel Ángel Lino

¡Ay, pero cómo nos gusta a los mexicanos utilizar el diminutivo! Y tratándose de alimentos y bebidas, más. “Unos chilaquilitos con su quesito rayado y sus frijolitos”. Claro, sin faltar el posesivo.

“Qué se toma compadre: ¿Roncito, tequilita o mezcalito?” Y el dicharachero compadre que sabe lo que es bueno, contesta: “Mezcal para todo mal y para todo bien, también”.         

Ya en otros artículos he mencionado que, en lingüística, a la forma característica de hablar en pueblos o regiones, por niveles culturales, económicos o sociales, se llama idiolecto.

El diminutivo como mexicanísimo idiolecto, por lo general, no se refiere sólo a lo pequeño o se utiliza en forma despectiva. No. Casi siempre es afectivo, admirativo y hasta grandilocuente: “Juan trae un relojito Rolex… ahí nomás del diario”.

Por eso, de cariño le decimos mezcalito al mezcal, una de las bebidas alcohólicas más puras, saludables y codiciadas. Calcule, un mezcal Pierde Almas Joven le cuesta dos mil pesos la botella de 750 mililitros. Pero, si lo pide por trago en algún tugurio fifí ni le cuento.

Pero, ¿qué tiene el mezcal que ha cautivado a lo grande? Pues resulta que tiene más propiedades que una viuda ricachona. Ahí le van algunas:

Es bueno para el corazón porque evita que se acumulen depósitos de grasa en el flujo sanguíneo que provocan los paros cardiacos.

También es aliado de los diabéticos, porque lo pueden beber moderadamente ya que lo polisacáridos que contiene no alteran los niveles de glucosa.

Además, reduce los niveles de colesterol porque ayuda a disolver la grasa del cuerpo…

Es excelente digestivo, ayuda en los dolores musculares, combate la osteoporosis, no da cruda y en friegas (frotado en la piel) alivia los dolores musculares.

¡Hasta sirve para combatir el Alzhéimer!, ya que nadie en su sano juicio olvida lo que hoy cuesta el dichoso mezcalito.

Yo me aficioné al 400 Conejos gracias a mi querido cuñado Germán, conocedor de tan benéfico como relajante elixir.      

           

LA PALABRA DE HOY: MEZCAL

Del náhuatl 'metl' que significa maguey e 'ixca', cocer, hornear. El mezcal es un aguardiente que se obtiene por destilación del jugo de las pencas asadas de ciertas variedades de maguey.

Hace no mucho tiempo erróneamente era considerado como una bebida de baja calidad; pero actualmente es reconocido como el alcohol más perfecto para el consumo humano… pero despacito, porque varios tienen 55 y más grados de alcohol.

           

DE LA BIBLIOTECA VIRTUAL: “LA MAGIA DEL MEZCAL”

En un peculiar sitio WEB denominado “Mezcología”, escrito por Luis Nogales, maestro mezcalero que supongo oaxaqueño, promete “compartir la magia del mezcal”. De su contenido, apunto lo siguiente:

“Mezcal para curar el alma”. Curanderos y curanderas de la región zapoteca de Oaxaca curan “el susto” con mezcal. Ya sea por accidente o por una fuerte impresión, el que se manifiesta con insomnio, ansiedad, inapetencia, debilidad, vómito o diarrea… y, por medio de una “limpia” con mezcal y la planta denominada ruda. Luego, un baño de temazcal y “el susto” se aminora o disipa…

Pues yo, de vez en cuando, sin susto ni congoja dejo fluir por mi garganta un artesanal y aromático mezcalito.

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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