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Columnas

Lo justo y necesario II

Una de las mayores perversiones que a través del tiempo se ha venido configurando en la inacabada construcción de un sistema democrático funcional y con viabilidad de futuro en nuestro país tiene que ver con los excesos respecto al uso de dinero público para el  financiamiento de los partidos políticos nacionales y estatales.

Por Rogelio Perez

"Hay tres grupos de personas que gastan el dinero ajeno,

los hijos, los ladrones y los políticos"

Armey

  

Una de las mayores perversiones que a través del tiempo se ha venido configurando en la inacabada construcción de un sistema democrático funcional y con viabilidad de futuro en nuestro país tiene que ver con los excesos respecto al uso de dinero público para el  financiamiento de los partidos políticos nacionales y estatales.

 En este contexto, no solo a nivel federal, sino en el seno de las legislaturas de los congresos estatales, se ha venido promoviendo acertadamente modificaciones constitucionales en el sentido de recortar y redefinir las partidas que tienen que ver con las asignaciones de presupuestos públicos a las mencionadas agrupaciones políticas pensando en que cuenten con dinero público para lo justo y necesario.

 Así las cosas, en nuestro estado de Baja California se acaba de votar a favor la iniciativa enviada por el gobernador, Jaime Bonilla Valdez, con la que se aprobó la reducción del 50% a las prerrogativas con lo que se habrá de obtener un ahorro de 78.5 millones de pesos al año.

 Teniendo lo anterior como el hecho más inmediato respecto a su realidad ya que la citada modificación surtirá efecto a partir del proceso electoral del 2021 (federal y estatal en BC), va siendo hora de que los partidos políticos (inmersos en un enorme descredito ante la ciudadanía) hagan un alto en el camino y se reagrupen para poco a poco procurar regenerar su vida interna y vocación ante la ciudadanía sobre su razón de ser si es que quieren verdaderamente no sólo recuperar la confianza, sino el respeto que a todas luces requieren a la hora de atreverse a dar la cara para solicitar el voto, tocando puertas, haciendo recorridos, predicando con el ejemplo, operando siempre y no solo en campañas, en suma, hacer lo justo y necesario que justifique su existencia como actores que puedan aglutinar y representar genuinamente las necesidades de la sociedad civil.

 Fuera máscaras. Tanto grandes como chicos, viejos y nuevos, está claro que todos han quedado a deber por lo que deben iniciar por reconocer el grado de cinismo y desfachatez en el que, unos más, otros menos, han caído.

 Desde los partidos satélite que se han convertido en negocios familiares que debieran iniciar pidiendo disculpas antes de andar por ahí muy ufanos estableciendo posturas que no aguantan el primer análisis...los que elección tras elección lo único que procuran es medrar con las migajas del poder haciendo cálculos mercenarios para por lo menos tirarle a mantener el registro (por ende financiamiento público) así sea un día aliados con el PRI de Jorge Hank o el  PAN de Kiko Vega...

 Hasta los hoy por hoy mayoritarios y en el poder (Morena) que deben corresponder a las expectativas ciudadanas conscientes de que no es lo mismo ver el toro desde la barrera que lidiarlo en el ruedo... hasta los que ahora son oposición (PAN y PRI) que antes que cualquier cosa debieran asumir lo mucho que dejaron de hacer para sufrir las estrepitosas derrotas que hoy los tienen al margen del ejercicio de la administración pública en el estado.

 En suma, una purga completa para todos en donde sin duda alguna las carretadas de millones de pesos del erario público no pueden seguir siendo dilapidadas en cascajos de partidos sin identidad, propuesta ni rumbo.

*El autor es editorialista local/consejero CDEM.

 

 

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