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Columnas

Leyes contrarias al bien

Nada tuvo valor para los diputados de Morena, ni las caravanas multitudinarias, de los bajacalifornianos exigiendo respeto al Art. 7º. Constitucional que protege la vida y el matrimonio natural, ni los miles de firmas y documentos, pidiendo se abriera el tema al debate público.  Tampoco el amparo dictado por el Juez Primero de Distrito, que los obligaba a responder a la sociedad organizada, antes de bajar al pleno esta iniciativa para su votación. 

Por Anita B. de Ochoa

Nada tuvo valor para los diputados de Morena, ni las caravanas multitudinarias, de los bajacalifornianos exigiendo respeto al Art. 7º. Constitucional que protege la vida y el matrimonio natural, ni los miles de firmas y documentos, pidiendo se abriera el tema al debate público.  Tampoco el amparo dictado por el Juez Primero de Distrito, que los obligaba a responder a la sociedad organizada, antes de bajar al pleno esta iniciativa para su votación. 

Todo fue ignorado.  Este miércoles legalizaron los llamados “matrimonios igualitarios” equiparando el matrimonio natural, hombre y mujer, a la unión de dos personas del mismo sexo. Un daño enorme a la sociedad por parte de los diputados de Morena. ¿Por qué? 

La unión de dos personas del mismo sexo no puede llamarse matrimonio. Esta palabra significa “oficio de madre” y esto no puede darse en la unión de dos hombres o dos mujeres. Llamémosles entonces, pareja, uniones de hecho, unión amorosa, cualquiera, menos matrimonio.  

Pero lo más grave, es que con esta legalización se dan cambios muy importantes, en la educación de los niños. ¿Cómo? Por medio de los libros oficiales, enseñándoles que la biología no cuenta. Que   pueden elegir qué quieren ser al margen de lo que son, y a su tiempo casarse con alguien del sexo opuesto o de su mismo sexo como algo natural. La confusión para los niños es terrible. Pero, además, los maestros tienen la obligación de detectar y avisar a la dirección cuando algún niño manifieste quiere ser niña o viceversa. Los padres son obligados a aceptar esas “decisiones” prohibiéndoles llevarlos a un profesional que los oriente. Quienes lo hacen, el gobierno los sataniza, los encarcela y hasta pierden la patria potestad de sus hijos, violando su derecho a educarlos según sus convicciones.  

Esto no es un invento, ha sucedido en países donde se han hecho estos cambios de ley. Canadá, Estados Unidos, España, etc., y hay pruebas de que, aprobada esta ley, se abre la puerta para que al tiempo se aprueben otras perversiones antinaturales y aberrantes.   

Hay quienes dicen: Pero es que también tienen derechos. Pues que se les respeten los derechos que verdaderamente tengan. Por ejemplo: El derecho a heredar, de inscribir al otro al Seguro Social, ¡de amarse…! No necesitaban ser “matrimonio” para gozar de unos derechos con los que ya contaban. 

Existen otros que no les corresponden, como el derecho a tener hijos. Primero porque la naturaleza no les permite engendrar. Y segundo porque tampoco para los heterosexuales este derecho existe. Tener hijos NO es un derecho, es un regalo de Dios.  ¡Ah ¡pero ellos exigen el derecho de adoptar niños. Este supuesto derecho va contra la justicia. El derecho es del menor: restituirle lo que perdió, papa y mama, figuras, además, vitales para su desarrollo emocional sano, que está por encima de cualquier deseo o capricho. 

Baja California en su mayoría es pro vida y pro familia. Morena al ignorarla y legislar para una minoría, incumple su deber al imponer intereses contrarios al bien y en perjuicio de una sociedad que rechaza de forma contundente, esta aberrante ley. 

¡Mujer mexicana forja tu Patria!

* La autora es consejera familiar. 

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