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Columnas

Las mayorías compradas

Las próximas elecciones en México, para todos aquellos que usamos el cerebro para referirnos a ellas, no representan un peligro inminente, a la vista, para los políticos de Morena, quienes presumen, son la mayoría.

Por Ruben García Benavides

Las próximas elecciones en México, para todos aquellos que usamos el cerebro para referirnos a ellas, no representan un peligro inminente, a la vista, para los políticos de Morena, quienes presumen, son la mayoría.

Las multitudes que votarán por el partido del presidente, ya se sienten, de antemano, ir en “caballo de hacienda”.

La confrontación entre los diversos partidos políticos es bastante dispareja. La compra de votos apuntalada  en la propaganda presidencial, no tiene vuelta de hoja. El tema es muy sencillo: Con la publicidad, día con día en las mañaneras denostando a los regímenes anteriores, llamándolos corruptos, conservadores y directamente adversarios de Andrés Manuel López Obrador una multitud, quizás setenta millones de admiradores de Obrador; según lo presume el propio presidente, la democracia no tiene otro camino que convertirse en dictadura. o mejor dicho, en dictablanda, por representar esta mayoría de votos, sin lugar a dudas, auténticos, sin trampas; legítimos. Pero la trampa se encuentra escondida en la permanente agresión a los regímenes del pasado. Si no estamos ciego, si no nos  cosemos al primer hervor.

Vea usted el punto de vista de quienes tenemos el cerebro en su lugar; aquellos que nos alejamos del fanatismo, o sea la pasión por nuestro presidente; quienes confrontamos hechos con la realidad  de las   multitudes fanatizadas. Pongo un ejemplo clarísimo: La llegada a Tijuana de los cientos de maquiladoras. Esto solo lo  puede escribir quien  usa su cerebro para opinar y no concede prioridad al aplauso, o sea; reconocer lo valioso de la 4t, y que  tiene por cierto varias virtudes, es innegable,  pero no ponerse de rodillas ante esta maravilla.- A ti  me refiero Armando Samaniego, reconociendo de antemano tu desempeño como director de la CESPM. mas no así, tu entrega incondicional a la 4t

En la década de los setenta, siglo pasado, los “malvados” gobiernos introdujeron en la frontera y en otros estados del país a las empresas maquiladoras. Si aquellos campos industriales, enormes por cierto en Tijuana y Mexicali se hubieran sometido a una consulta “del pueblo” de esas patito pues, y fueran hoy, las multitudes democráticas hubieran procedido igual que lo hicieron en la Constellation Brand; y, estarían afirmando: “Que bueno que hoy el pueblo sí puede opinar y tomar decisiones. Eso es la democracia no se tenga duda”.

 Las primeras maquiladoras llegadas a Mexicali provocaron en el pueblo, los revoltosos, protestas y fueron acusadas de intervencionistas. El capitalismo llegó a México, por obra y acuerdo de Carlos Salinas de Gortari; “el malvado”. Hoy, la Plaza Río de Tijuana, los fines de semana se llena de familias, parejas, la mayoría trabajadores en las maquiladoras de esa ciudad. Esta es la ayuda, que este escriba clama y que, debe llegar a miles de mexicanos en el desamparo; en la pobreza. El apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador, con alguna dádiva, sin duda es valiosísimo y reconocible, pero cien por ciento más valiosos es crear fuentes de empleo. Las multitudes salen de Centro América buscando el milagro americano; es decir, el empleo. Los cientos de miles que hoy lo han conseguido en los campos maquiladores de la frontera son  representantes legítimos de una relativa estabilidad para el país y sus familias. Miles más han adquirido este empleo en California y Texas. Así es de simple la ecuación. Pero, Obrador lo sebe, solo que, a mi juicio, equivocado es posible, nuestro presidente le imprime a este tema fundamental una dosis bastante sustancial de nacionalismo revolucionario. Los hechos en sus decisiones demuestran lo que digo.

Otro tema es su empeño en atacar la corrupción, mantener la estabilidad del peso o procurarse recursos para el combate a la pandemia del coronavirus. Eso es muy valioso sin duda.

Pero, finalmente es nuestro deseo que el voto no se compre sino que se logre vía creación de empleos, y claro que no me refiero a la apertura de pequeñas o medianas  empresas, que sin duda son una  obligación impostergable del gobierno de Obrador   

*- El autor es artista plástico.

 

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