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Columnas

La reencarnación de los camaleones

La práctica extendida en la cultura política de nuestro país de saltar de un partido a otro, como las ratas cuando se está “hundiendo el barco”, ha sido una constante no sólo en Baja California sino en todo el país.

La práctica extendida en la cultura política de nuestro país de saltar de un partido a otro, como las ratas cuando se está “hundiendo el barco”, ha sido una constante no sólo en Baja California sino en todo el país. La conformación del partido gobernante se llenó de oportunistas, busca chambas, saltimbanquis y camaleones, todos ellos carentes de ideología, así arribaron muchos personajes ampliamente conocidos por sus fechorías y faltos de ética, moral y vergüenza, incapaces de servir a una sociedad ávida de respuestas y con sed de justicia. Esta incorporación a Morena de parte de estas lacras venidos de distintos partidos ha representado un costo muy alto para esta institución, porque a medida que transcurre la presente administración, el deterioro y el desgaste de la imagen de los personajes que ejercen el poder en el ejecutivo, legislativo y judicial se ha incrementado de manera exponencial.

Las diferentes ideologías e intereses tan divergentes han creado un ambiente negativo para ese instituto político. Se les encuentra haciendo el “trabajo sucio”, al cual están acostumbrados sin ningún rubor; se les ve operando no sólo dentro de la administración pública sino también en las representaciones populares e incluso hostigando a la clase política para obligarlos a realizar acciones fuera de la ley. El “pragmatismo” es su única ideología, manipulan siempre por intereses personales o de grupo. La “marginación y exclusión” de la cual han sido objeto una gran cantidad de líderes sociales que ayudaron a que López Obrador lograra la presidencia de la república ha sido orquestada y operada por este tipo de sujetos que sólo les interesa estar siempre ejerciendo “el poder por el poder” mismo.

En ese contexto, Morena tendrá un gran reto en las elecciones del próximo año para limpiar y purificar la ya de por sí dañada imagen que estos sujetos le han infringido a Morena en todo el país y en Baja California. Muchos de estos representantes populares, son una “resaca” de lo más nefasto del PRI y del PAN, que se han dedicado a legislar en contra del interés de la sociedad y a favor de sus intereses. Esto no significa generalizar y decir que todos los militantes de estos institutos políticos son corruptos. Creemos que en todos los partidos hay personas honradas con suficiente calidad moral, pero la realidad es que Morena se conformó por una serie de aprovechados que al ver que sus antiguos partidos habían perdido y quedado muy desacreditados, optaron por refugiarse en Morena para satisfacer sus apetitos políticos. Así se consintió esta alianza de “facto” en una mezcla confusa de ideologías que van desde la “izquierda radical hasta la derecha recalcitrante”, pasando por distintos matices.

En efecto, muchos de ellos abandonaron sus respectivos partidos para “reencarnar” en Morena, “renacieron” con una nueva careta, intentando confundir al electorado. Pero hoy que se avecina una nueva campaña, si Morena desea refrendar los triunfos obtenidos en la última elección tendrá que hacer un análisis autocrítico para sanear ese instituto político, para seleccionar a los mejores prospectos que tengan ideas progresistas. Mientras que los actuales diputados locales tendrán que ser “sustituidos” por otros candidatos, toda vez que pesa sobre ellos una reputación que no le sumará votos a Morena, al contrario, le restarían votos por su actitud de legislar a su favor la famosa y mal llamada “ley Gandalla”; mientras esto sucede, la oposición “brilla” por su ausencia, su actitud “contemplativa” le abona a los excesos de esta legislatura, en tanto los “reencarnados” siguen haciendo de las suyas ante el beneplácito de la oposición.

*- El autor es economista egresado de la UABC.

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