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Columnas

La paja en el ojo ajeno

De nueva cuenta la semana pasada el escándalo invadió la administración estatal. 

De nueva cuenta la semana pasada el escándalo invadió la administración estatal. 

El sábado apareció la imagen de la boda de Ricardo Moreno, secretario particular del gobernador Jaime Bonilla Valdez. Se vio en una terraza, con cien invitados más 30 empleados que atendieron el evento, con la asistencia de parte del gabinete estatal, entre ellos el secretario de Salud, Alonso Oscar Pérez Rico. 

En plena pandemia y rebrote de casos de coronavirus. 

Luego, la tarde del miércoles, las redes fueron inundadas por el video en donde aparecía drogándose, en diferentes momentos, el dueño de la empresa Fisamex, Manuel García. Empresario que presta un servicio de auditoría al gobierno estatal y se le paga con recursos públicos. 

Después el video fue retomado por medios de comunicación diversos, entre tradicionales y alternativos. Esto generó los comentarios negativos de Bonilla Valdez. 

Mínimo se hablaba del rompimiento del gobierno con la empresa Fisamex. 

Pero, de nueva cuenta, se impuso la casta de los gobernantes, contra el resto de la sociedad, los gobernados. 

Las disculpas llegaron acompañadas del conocido rosario de justificaciones: los críticos son los chayoteros, fifís, conservadores, neoliberales, los empresarios que no quieren que se les cobre el agua, bla y bla. 

Con algunos agregados: Ricardo Moreno cumplió con todos los protocolos en su fiesta. Manuel García, es un enfermito, que se va a rehabilitar, y Fisamex se queda.

La ola de comentarios en las redes sociales no se hicieron esperar, a favor y en contra. Otra vez la polarización de la población. 

Algunas anotaciones posteriores a los hechos, nos ocupan en esta columna. 

Sin lugar a dudas que en el caso del dueño de Fisamex, el Gobernador debe asumir parte de la responsabilidad por subir a un privado a su campaña de cobro y denostación de los empresarios deudores del agua, a través de su show mañanero. 

El mandatario estatal puso a Manuel García en la mira, es decir, un particular contra empresarios.  

Es evidente que van a esconder un tiempo a García pero van a seguir trabajando con este empresario que hasta el momento ha cobrado más de 200 millones de pesos en seis meses, luego de sus auditorías a empresas que no están al corriente en sus pagos del vital líquido. Un negociazo que ya lo quisieran empresarios locales o jóvenes emprendedores. 

La vida privada del cobrador número uno del gobierno estatal se hizo pública y se sometió al juicio sumario de las redes sociales. 

Y aunque moralmente es negativa su actitud, no excluye que los supuestos deudores deban pagar el agua. Sin embargo en este escenario, a los morosos les dieron un respiro social.

Dicen: miren quién me cobra y hasta me enjuicia en las conferencias mañaneras. Un adicto. 

Si bien esto se enmarca en la vida privada de un empresario cobrador, también habrá que acotar que se le paga con recurso público y lo que es más, exhibe la manera  diferenciada en que enjuicia Bonilla Valdez, quien ajustició a la alcaldesa de Tecate, Zulema Adams por mucho menos y qué decir del presidente municipal de Tijuana, Arturo González Cruz 

La vara con la que se miden los gobernantes es radicalmente opuesta a la de los mortales gobernados o a los adversarios. 

Para eso ganaron, caray. 

La verdad sea dicha. 

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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