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Columnas

La mezquindad de EE.UU por vacunar a latinos contra el coronavirus

Un verdadero calvario es que lo que están viviendo miles de latinos de la tercera edad que son elegibles para ponerse la vacuna de la Covid-19, quienes se han topado en Estados Unidos con varios espectros, el más preocupante: el racismo.

Por Beatriz Limón

Un verdadero calvario es que lo que están viviendo miles de latinos de la tercera edad que son elegibles para ponerse la vacuna de la Covid-19, quienes se han topado en Estados Unidos con varios espectros, el más preocupante: el racismo.

Le siguen otras barreras, como lo son los dispositivos electrónicos a los que no están acostumbrados, unas webs para ellos confusas, la falta de información en español y un proceso lento que, a menudo, acaba con la paciencia del más conocedor en la materia.

Desde que el Departamento de Servicios de Salud de Arizona abrió citas para la vacuna contra la coronavirus para personas de 65 años o más, gran cantidad de familias viven un martirio.

Se quejan de que falta claridad informativa para programar una cita y de lo tardado de los sitios para reservar un lugar. Todo ello aunado a que la mayoría de los adultos mayores no cuentan con una computadora.

Recientemente la representante republicana de Arizona Debbie Lesko, aseguró que los americanos son los únicos que deben de recibir la inmunización en el país, dejando a un lado a los latinos, colocándolos como seres humanos de medio pelo.

“He trabajado con hispanos, quienes son buenos trabajadores” pero “somos personas compasivas, pero debemos encargarnos primero de nuestros ciudadanos estadounidenses, o de quienes están legalmente aquí”, fueron sus palabras que aún me parecen tan difíciles procesarlas.

Los familiares de Frank Ramírez, de 97 años, quien, a pesar de ser asistido por sus hijos y sobrinos, no logró concretar una cita pese a semanas de trabajar en el intento.

Su hija, Stephanie Johnson decidió desistir y continuar tomando las medidas precautorias con su padre desde casa, no sin antes externar una gran preocupación por la vulnerabilidad de miles de ancianos hispanos en Estados Unidos.

"Te imaginas si nosotros, que somos tercera generación en Estados Unidos, conocemos el idioma, el sistema, y no pudimos lograrlo, no quiero ni pensar en la gente sin apoyo”, me dijo Stephanie visiblemente consternada.

En Estados Unidos se han administrado cerca de 45 millones de dosis de la vacuna, de acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, pero Margarita Molina, que superó el coronavirus, todavía no ha recibido la dosis.

Esta inmigrante oriunda de Guerrero no tiene ni un norte de cómo se debe de reservar una cita, y con ingenuidad me confesó que espera que la clínica comunitaria donde la atiendan le llamen para suministrarle su dosis.

Esta es la realidad que se vive en el primer mundo, miles de ancianos se quedan rezagados en su intento por vacunarse, debido a una campaña de vacunación marcada por su lentitud y en la que empieza a haber denuncias de disparidad racial y matices racistas.

Según datos de los CDC, en el primer mes de vacunación, del 14 de diciembre de 2020 a finales de enero, el 11,5 % de los que había recibido al menos una dosis eran latinos y el 60,4 % eran blancos, aunque los hispanos representan el 18 % de la población del país.

La triste realidad de los latinos en Estados Unidos.

La que nos hace reflexionar, que no siempre el césped es más verde del otro lado de la cerca.

*Corresponsal en Arizona y Nuevo México de la Agencia Internacional de Noticias EFE.

 

 

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