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Columnas

La historia

La historia sirve para estudiar el pasado, con el objetivo de poder dar explicación a la situación actual, es decir, el presente.

Por Jaime Navarro

La historia sirve para estudiar el pasado, con el objetivo de poder dar explicación a la situación actual, es decir, el presente. Con la historia podemos entender por qué las cosas son como son en el presente; las tradiciones, cultura, política, economía, gastronomía o tecnología. Sin ella no podemos entender el presente, pero tampoco podríamos saber a dónde se dirige la humanidad.

Por ejemplo, conocer la historia de la colonización de Latinoamérica o de África puede permitirnos saber cómo surgieron sus tradiciones, cultura, política, lenguaje e incluso los límites de sus fronteras. Sin la historia no podríamos saber por qué el español es el idioma predominante en Latinoamérica o el inglés el más extendido.

La historia es la narración de los eventos que han ocurrido en la humanidad, incluyendo el auge y caída de grandes naciones, así como otros cambios relevantes que han afectado las condiciones políticas y sociales de la raza humana. No obstante, a menudo las personas se cuestionan para qué se estudia la historia ya que se vive en el presente y se planea el futuro.

En este sentido, estar en el ahora y anticipar lo que aún no ha ocurrido ocupa tiempo; entonces, ¿por qué habríamos de preocuparnos por lo que ya pasó? La respuesta es sencilla: porque no se puede escapar del pasado y porque todas las personas estamos viviendo historias, normalmente, se tiende a pensar que la historia no representa un estudio útil porque el producto de su estudio no es tan tangible como el de otras disciplinas.

Sin embargo, esta ciencia es indispensable porque no solo estudia los eventos que ya ocurrieron, sino que también crea puentes que conectan esos hechos con el presente. Por ejemplo, cada sociedad habla un idioma y practica tradiciones que heredó de comunidades que vivieron en el pasado.

Del mismo modo, se emplean tecnologías que no fueron creadas en este siglo, sino que son el resultado de un proceso iniciado por el ser humano hace miles de años. Entender el pasado es necesario para comprender el presente.

Esta es la razón básica por la que aún se continúa estudiando esta disciplina. Existen varios motivos que prueban la importancia y la utilidad de la historia. Uno de los elementos más simples que prueban su importancia es que esta, es el único medio a través del cual se pueden llegar a conocer los eventos que han cambiado al mundo.  La historia proporciona experiencias que nos permiten comprender como ciertos eventos dan forma a las sociedades, es decir, la historia es una fuente de “experiencias colectivas”.

Se puede decir que la historia es una especie de laboratorio, siendo los datos históricos los resultados obtenidos. El conocimiento histórico facilita de algún modo el estudio de las motivaciones de los pueblos, puesto que proporciona información valiosa que puede ser empleada por otras disciplinas encargadas del estudio del humano como ser social. Una cosa es conocer el pasado y otra muy diferente vivir en el pasado, el presente en el que vivimos es el resultado de las decisiones que otros efectuaron en el pasado y estas decisiones, a su vez, dependieron de eventos que les precedieron.

Es evidente que aunque los gobernantes quieran cambiar los eventos históricos de un país por decreto, esto es imposible e imborrable. Nuestra historia es única y no hay manera de manipularla ni cambiarla. El mejor motivo para estudiar historia es que esta se repite. Por lo tanto, es importante aprender de los errores que otros han cometido en el pasado para así no repetirlos en el presente; tal y como lo expresa el dicho “aquel que no conoce la historia está condenado a repetirla”.

*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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