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Columnas

 La gallina desplumada

Cuentan que Stalin, dictador soviético de 1878 a 1953, en una reunión, mostró una gallina viva, a la que cruelmente empezó a arrancarle las plumas. La gallina desesperada no logró zafarse hasta quedarse sin plumas.

Por Anita B. de Ochoa

Cuentan que Stalin, dictador soviético de 1878 a 1953, en una reunión, mostró una gallina viva, a la que cruelmente empezó a arrancarle las plumas. La gallina desesperada no logró zafarse hasta quedarse sin plumas.

Entonces Stalin la colocó sangrando en el suelo y se alejó de ella. Le arrojó unos granos de trigo que ella adolorida comía siguiéndolo Entonces Stalin dijo a sus camaradas con desdén y arrogancia: Así de fácil se gobierna a los estúpidos.  ¿Vieron cómo me persiguió la gallina, a pesar del dolor que le causé? Así son los pueblos, olvidan fácilmente las malas administraciones de sus gobernantes y aunque les causen dolor, cuando reciben un regalo barato, o comida para unos cuantos días, se someten y vuelven a doblegarse. Por eso, hay que tenerlos adormecidos y dependientes de sus necesidades. Este relato nos ilustra muy bien como ciertos políticos, se las ingenian para gobernar engatusando a su pueblo y más allá de hacerles bien, se dedican solo a satisfacer sus perversas intenciones de dominio, ambición y poder, aprovechando la ignorancia y necesidades de la gente a la que dicen proteger. Aunado a esto, controlan los medios de comunicación y mantienen con miedo a la población.

¿Les suena conocido con lo que estamos viviendo? Un Presidente que convenció a la mayoría de los mexicanos que sería diferente, honesto, sin mentiras, sin tolerar la corrupción e impunidad desatada sobre todo en el último sexenio con EPN. Y la gente esperanzada con la promesa de “primero los pobres” quedó convencida que López lucharía por ellos, era su “Líder” y su partido Morena, legislaría para protegerlos, por lo que le otorgaron el poder absoluto.

 Hoy, con la pandemia, se puso a prueba ese liderazgo y vocación de servicio. Era el momento de la verdad, de ponerse al lado de su pueblo. Pero ¿Qué hizo?  Primero la desestimó, nos conminó a salir, no había que cuidarse, no se preparó ni adquirió pruebas para detectar el contagio. El personal de salud lo enfrentó desprotegido con equipo no adecuado, carencia de medicamentos y respiradores, resultando hasta hoy: 212 mil 852 contagiados y 26 mil 648 defunciones, entre ellos médicos y personal sanitario. Y mientras otros países apoyaban con recursos a las Pymes para evitar que cerraran y se colapsara la economía, López Obrador se negó, traicionando a quienes le dieron su confianza. Hoy, millones de mexicanos se encuentran sin empleo, desesperados sin poder alimentar su familia. Y ya se escuchan los reclamos en las giras de “trabajo” que realiza: ¡Nos engañaste! ¡No tengo trabajo! ¡Tenemos hambre¡ ¡Mi niño muere de cáncer sin medicamentos! Quien con todo cinismo ni los ve ni los oye, para luego decir burlonamente: ¡Solo son provocadores!

Lo cierto es que a López le interesa más invertir en su estadio de béisbol, y su Tren Maya, que, en la salud de los mexicanos, la prueba es el desabasto de medicamentos en todos los hospitales.

Hermano mexicano: ¿Estás dispuesto a calladamente dejarte arrancar como la gallina, las plumas de tus derechos fundamentales, libertad, religión, propiedad privada, ahorros y el futuro de tus hijos, como lo hacen los dictadores?  La respuesta a esta realidad, solo dependerá de nosotros.

¡Mujer Mexicana forja tu Patria!

* La autora es consejera familiar. 

 

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