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Columnas

La farsa de la consulta

Es una aberración que un organismo encargado de hacer o reformar las leyes como es el congreso estatal de Baja California, convoque a una “consulta ciudadana” para preguntar a la población si está dispuesta a cambiar el periodo de gobierno del próximo gobernador.

Por Benedicto Ruíz Vargas

Es una aberración que un organismo encargado de hacer o reformar las leyes como es el congreso estatal de Baja California, convoque a una “consulta ciudadana” para preguntar a la población si está dispuesta a cambiar el periodo de gobierno del próximo gobernador. Pero eso es justamente lo que están haciendo los diputados morenistas que buscan crear una treta jurídica y política para hacer creer que es “el pueblo” el que está decidiendo.

Mientras no exista en la Constitución Política del estado un mecanismo reconocido como la consulta para cambiar el periodo de gobierno, cualquier intento dirigido en ese sentido carece de legalidad o validez. Morena y sus diputados deberían saberlo y no someterse a una farsa que a nadie va a engañar, o que política y jurídicamente no tendrá ninguna repercusión.

En la Ley de Participación Ciudadana de BC sólo se reconocen cuatro figuras: el plebiscito, el referéndum, la iniciativa ciudadana y la consulta popular, y todas están a cargo del Instituto Estatal Electoral quien es el responsable de la organización y el cómputo de los votos.

De manera más específica, el artículo 73 Bis 7 de dicha Ley dice que “no podrá ser objeto de consulta popular la materia electoral, los ingresos, egresos o el régimen interno y la organización de la administración pública del estado…”, etcétera, por lo que la consulta organizada por el congreso local es a todas luces una arbitrariedad de los morenistas.

Pero además de no tener validez legal, la consulta convocada por el congreso para el próximo domingo 13 de octubre adolece de muchas otras deficiencias o de requisitos mínimos para hacerla un ejercicio creíble y responsable. Entre ellos, por ejemplo, que cualquier consulta de este tipo debería estar precedida por una amplia información sobre el tema entre toda la población.

A su vez, la consulta debería ser representativa de los diversos grupos sociales, de los grupos de edades y género, así como de los distritos electorales que componen el estado y los municipios para que pueda tener cierta validez estadística y territorial, como cualquier otra muestra demoscópica. Si no es así, no podría llamarse una consulta que represente la opinión de la sociedad.

Finalmente, un aspecto central de la consulta es la pregunta que se hace a los ciudadanos. En la consulta organizada por los diputados de Morena la pregunta que se les hará es la siguiente: ¿El proyecto que quiero para el próximo año es de cinco o dos años?, con lo que, obviamente, se induce al votante a seleccionar un periodo de gobierno más largo, cuando eso no es realmente el punto central de este litigio.

En pocas palabras, es una consulta hechiza y un intento bastante burdo de los diputados morenistas para poder justificar o decir que “el pueblo” quiere un periodo de cinco años de gobierno en Baja California. El ejercicio está plagado de inconsistencias y de falta de transparencia que, desde cualquier punto de vista, no puede ser tomado en serio.

Sin embargo, a pesar de  la manipulación que rodea la consulta y de todo el debate que se ha dado durante los últimos 4 meses, no está claro que el bonillismo logre imponerse. Según una encuesta de Reforma levantada entre el 3 y el 6 de octubre a 500 personas adultas, el 58 por ciento apoya el periodo de 2 años, mientras que el 34 por ciento el de 5 años.

Cuando Reforma cuestiona: El Congreso de BC amplió a 5 años el gobierno de Jaime Bonilla después de que ganó las elecciones por un periodo de 2 años. ¿Está a favor o en contra?, el 54 por ciento respondió que en contra, mientras que el 42 se manifestó a favor. Esto significa que la mayoría de los ciudadanos en BC no apoya la ampliación del periodo de gobierno de Bonilla, contrario a lo que el bonillismo sostiene.

No obstante, es difícil que este resultado sea el que arroje la consulta falsa de los diputados de Morena, pues son ellos los únicos que van a promover y a hacer campaña a favor del periodo de cinco años, en contraste con los ciudadanos que se oponen y que no disponen de una organización para defender o promover que se respete el periodo establecido para el que ganó Bonilla.

Morena y sus diputados, que actúan como instrumento político de Jaime Bonilla, intentan que la consulta tenga un efecto legitimador del gobierno entrante (es decir, de Bonilla), queriendo presentar los cinco años de gobierno como un hecho consumado y avalado por “el pueblo”. Pero en realidad es una pirueta más, porque la última palabra la dará la SCJN. En el fondo son acciones tan burdas que profundizan el desprestigio y el deterioro del gobierno de Morena.

Lo preocupante es que si así va a gobernar Morena en BC, hay que prepararse para resistir un periodo repleto de ilegalidades, mentiras y trampas organizadas y promovidas desde el gobierno. Es decir, un periodo peor o igual que antes.

* El autor es analista político.

 

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