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Columnas

La democracia ganó II

A pesar de ser un hecho consumado el que fue el sistema democrático tan arraigado en los norteamericanos (ese que se funda en la idea de una persona un voto..., entre un sinfín de valores y argumentos fundacionales ejemplares significando para bien en el mundo entero a través de la historia) el que predominó para que se hiciera realidad la victoria de quien habrá de asumir el poder presidencial en enero del 2021 (Joe Biden), tal caso garantiza la posibilidad (necesidad) de hacer un alto en el camino que procure su progreso en aras de la adaptación que ameritan los tiempos que se viven en la unión americana caracterizados por la crispación, polarización y evidente división de su sociedad.

Por Rogelio Perez

"Una gran democracia debe progresar o pronto

dejará de ser grande o democracia"

Roosevelt

A pesar de ser un hecho consumado el que fue el sistema democrático tan arraigado en los norteamericanos (ese que se funda en la idea de una persona un voto..., entre un sinfín de valores y argumentos fundacionales ejemplares significando para bien en el mundo entero a través de la historia) el que predominó para que se hiciera realidad la victoria de quien habrá de asumir el poder presidencial en enero del 2021 (Joe Biden), tal caso garantiza la posibilidad (necesidad) de hacer un alto en el camino que procure su progreso en aras de la adaptación que ameritan los tiempos que se viven en la unión americana caracterizados por la crispación, polarización y evidente división de su sociedad.

El reto que lo anterior supone es enorme. Más aún en tiempos de una pandemia que representa un punto de inflexión no solo para los vecinos del norte (252,514 fallecimientos y 11,710,084 contagios a la fecha) sino para la humanidad en su conjunto.

Siendo así, en los Estados Unidos de América se vive una coyuntura en donde la cordura, sensatez e inteligencia de una visión de Estado de gran calado requieren el surgimiento de liderazgos que sepan estar a la altura de las circunstancias del momento histórico que marcará, para bien o para mal, a toda una generación.

En este contexto, sin duda alguna dos pilares fundamentales de su democracia liberal son los partidos demócrata y republicano, por lo que, desde ya, se espera mucho de su parte para que puedan ser parte funcional de la solución y no del problema.

En principio de cuentas, con el afán de avanzar en la realidad inobjetable respecto a su derrota aceptándola como tal, los republicanos deben asumir con entereza el hecho de que su abdicación al poder de Donald Trump y su agenda no solo los llevó a perder el poder en la Casa Blanca (que en muchos sentidos ni siquiera les perteneció bien a bien),  sino a perder algo aún más importante, el respeto a los principios de un instituto político  con ideología propia que no merece otra cosa que recomponerse desde la oposición ya sin el yugo de quien se montó en su plataforma como vehículo en pos de imponer una idea pervertida, autoritaria y peligrosamente individualista en el ejercicio del poder.

Asimismo, hablando de los demócratas, de igual manera resulta imperativo que adviertan que su victoria (mucho más apretada de lo que se suponía) en muchos sentidos se debió al mal manejo de una crisis social (racismo/caso George Floyd) y de salud (pandemia) inesperadas (pandemia) por parte del gobierno en funciones.

Sin embargo, el espaldarazo de los más de 80 millones de votos recibidos por su candidato a la presidencia debe significar el respaldo suficiente para emprender en los hechos, ya no sólo en el discurso, un nuevo gobierno que esté en condiciones de sanar las heridas tan abiertas en prácticamente todos los frentes.

Lo dicho, hoy más que nunca en la historia moderna, los Estados Unidos de América necesitan relanzarse propiciando los cambios dramáticos que ameritan los tiempos.

Así las cosas, mucho se espera tanto de los demócratas como de los republicanos si es que han entendido que la crisis de su nación había tocado fondo y que han sido sus ciudadanos los primeros que hicieron lo que debían hacer con el poder de su voto...

*El autor es editorialista local/consejero CDEM.

 

 

 

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