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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

La UABC en una encrucijada

La Universidad Autónoma de Baja California enfrenta el desafío más importante desde su fundación ya que se encuentra ante la disyuntiva de salir a la calle a protestar por el adeudo escandaloso que le debe el gobierno del estado o quedarse quieta y morir de inanición.

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

La Universidad Autónoma de Baja California enfrenta el desafío más importante desde su fundación ya que se encuentra ante la disyuntiva de salir a la calle a protestar por el adeudo escandaloso que le debe el gobierno del estado o quedarse quieta y morir de inanición. En ambos casos existen riesgos, el salir a manifestarse en las calles conllevaría la posibilidad de que se incorporen al movimiento grupos ajenos a la institución, con otras intenciones y que al desvirtuar el objetivo original pueden generar caos y en caso extremo la represión de las autoridades encargadas del orden en el estado. La otra opción es quedarse en las aulas y esperar que la falta de recursos para cumplir con sus compromisos esenciales devenga en crisis, en otras palabras, se suspendan los servicios de educación y de extensión de la cultura, lo que equivaldría a un “sismo” que va a impactar gravemente la vida cotidiana del bajacaliforniano. Sin duda, la decisión que tome el Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios tendrá un fuerte impacto social dentro y fuera de las aulas universitarias, pero no puede ser de otra forma porque si la universidad no lucha por lo que le corresponde nadie vendrá a rescatarla.
Hasta ahora el adeudo asciende a mil 542 millones de pesos y crece cada día. No queremos imaginarnos que sucedería en toda la región con alrededor de 65 mil estudiantes sin clases. Es muy irresponsable, por decir lo menos, la actitud de indiferencia del gobernador del estado Kiko Vega al tratar el asunto sin darle la importancia que reviste. No han dimensionado el impacto que tiene en la cadena de valor para el crecimiento económico. El no asistir a clases generará inercias, muchos estudiantes estarán en sus casas de holgazanes, sin hacer nada, otros probablemente se irán a trabajar, mientras los padres de familia estarán molestos y reclamarán con justa razón que ellos pagan sus impuestos contribuyendo al erario público para solventar la educación de sus hijos.
“Es un orgullo ser cimarrón” así lo presumían los gobernantes en turno. La UABC es ejemplo nacional e internacional, esta benemérita institución formadora de miles de egresados en diversos campos del quehacer científico, cuya contribución al crecimiento y desarrollo del bienestar es incuestionable; ha obtenido innumerables reconocimientos y a la fecha, todos sus programas están acreditados por su calidad y sus posgrados registrados y reconocidos por Conacyt. Adicionalmente, ha formalizado convenios de intercambios académicos con universidades del extranjero permitiendo que cada semestre cientos de estudiantes se preparen en otras culturas y estén a la altura para competir en los mercados globalizados.
Por todo lo anterior, la UABC, debe salir a la calle a manifestarse en forma ordenada. Las autoridades actuales tienen que consultar a los ex rectores para conocer su opinión y que su experiencia contribuya a llegar a buen puerto. El timón debe ser compartido por toda la comunidad universitaria, llámense Consejo Universitario, Patronato Universitario, vicerrectores, directores de unidades académicas y hasta estudiantes representados en sociedades de alumnos. Es prioritario que todos hagamos un “frente común” en esta lucha por el presupuesto universitario. La comunidad bajacaliforniana debe saber que no solo está en riesgo la educación superior, sino que además se encuentran en este embrollo los otros niveles educativos. No se puede ser tan irresponsable de desviar recursos etiquetados para la educación a otros fines mercantiles, sin antes satisfacer la necesidad de la formación de nuevos profesionistas y mejores ciudadanos. Gobernador, donde quedó tu frase “porque la gente manda”
¡La educación no es un gasto, es una inversión!



*El autor es economista egresado de la UABC

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