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La Felicidad

Hubo alguien que quise mucho y que escribió poesía de gran nivel, lástima que falleció ya hace más de 30 años cuando David Felipe Gutierrez recién había cumplido 42.

Por Francisco J. Fiorentini Cañedo

SOMOS LO QUE HACEMOS

Hubo alguien que quise mucho y que escribió poesía de gran nivel, lástima que falleció ya hace más de 30 años cuando David Felipe Gutierrez recién había cumplido 42, justo un par de semanas después de ganar un premio en España por una de sus obras. Llevo en el corazón una frase de una de sus obras, “Es que vivir es tan fácil cuándo le ayudas al tiempo a cumplir sin lamento la tarea de ser feliz”; la felicidad es subjetiva, lo que a mí me hace feliz no necesariamente lo hará a usted, bienvenido a éste Camelot, que no pretender más que ser una invitación a reflexionar respecto a qué es lo que nos hace felices.

Creo que mi felicidad empieza por mis recuerdos; recordar el jardín de la casa paterna con sus naranjos llenos de azahares y el árbol de limones amarillos más frondoso que uno puede imaginar, volver a escuchar el grito de mamá llamándonos a comer, saborear de nuevo el huevo con tortilla de maíz que una familia de 11 desayunábamos juntos todos los domingos; llegar al Manuet´s para encontrarme con los recuerdos de Don Jorge, mi padre, disfrutando su whisky de todos los días, como sólo él sabía hacerlo, saborear en la memoria las quesadillas de la abuela, los raspados de Don Eduardo, es evocar momentos muy comunes pero que me han hecho feliz por muchos años.

Ser feliz es volver a escuchar en la memoria recitar a mi mamá; la vida me ha permito ser tan feliz que me obsequió el regalo de escuchar a Jame Sabines durante una hermosa tarde de verano en el Teatro de Bellas Artes; creo que la felicidad es en parte importantísima la suma de nuestros recuerdos; por ello es que la felicidad de nuestro pasado condiciona nuestro presente.

Soy feliz cuando recuerdo a mi abuela Natalia, su hermosa casa y las comidas de domingo en familia después de asistir a misa, la vida es sonreír al recordar las ocurrencias de mi padre, la felicidad es recordar la risa de mis hermanos y hermanas, por cierto, la vida ha sido tan increíble conmigo que regaló tener ocho, todos vivos, por tenerlos en mi vida soy el más tipo más feliz.

La felicidad es un buen libro y muchas lecturas compartidas, es una copa de vino o un tequila generoso con los amigos, es la plática que acaricia el alma y la risa que hace latir al corazón, es abrazar a los amigos y decir muchos te quiero a la gente que hace que nuestra vida sea tan única y especial, la felicidad es tener muchos pretextos para decir gracias. La felicidad es, terminar tu jornada sabiendo que ese día se cumplió con el compromiso diario de construir un mundo mejor, uno en el que nuestros hijos sean más felices que nosotros.

La felicidad es la sonrisa de Isabella, tomar la mano de Francisco, el eterno suspiro del hubiera de mi Emiliano, él te quiero de Alejandra, el ladrido de Luka al llegar a casa. Ser feliz es contar con la posibilidad de seguir sumando amores, entregas, cariños, sueños, promesas, proyectos, amigos, familia, pero por, sobre todo es como bien dijo David Felipe, es ayudarle al tiempo a cumplir sin un lamento la tarea de ser feliz.

* El autor es empresario y ex dirigente de Coparmex Mexicali.

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