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Inmunizado

Vacunado me han con la segunda dosis de la fórmula desarrollada por la multimillonaria Pfizer. Pero, me pregunto: ¿Con dicha inyección quedé inmunizado? ¿Mi organismo ya es invulnerable para el maldito coronavirus? ¿Ya la libre?

Por Miguel Ángel Lino

Vacunado me han con la segunda dosis de la fórmula desarrollada por la multimillonaria Pfizer. Pero, me pregunto: ¿Con dicha inyección quedé inmunizado? ¿Mi organismo ya es invulnerable para el maldito coronavirus? ¿Ya la libre?

¡Ay, qué más quisiera! Pero naranjas dulces. Si bajo la guardia, dejo de cuidarme y me alboroto yendo y viniendo como Juan “fuera de su casa”, el coronavirus se puede alojar dentro de mi organismo y nadie sabe -a ciencia cierta- cuándo daño me pueda causar.

De que tengo cierta protección, ni duda cabe. Mayor, por supuesto, que la de un organismo que no haya sido vacunado.

Un epidemiólogo, de cuyo nombre “no puedo” acordarme, dijo que desde la primera dosis el organismo empieza a generar anticuerpos y quince días después, con la segunda, el nivel de protección aumenta. Señaló estos porcentajes: Cerca del 50% de posibilidades de “no contagio” después de la primera dosis y hasta un 96%, con la segunda.

Remató diciendo: “Si le llega a dar, los síntomas son leves y, hasta, asintomáticos. No va a ir al hospital, ni se va a morir por ello”…

¨¡Pues, vaya usted a creerle! Yo por lo pronto, como sí existe el riesgo de contagio aún vacunado, pienso que todo depende de cada organismo, de su salud general, de sus hábitos alimenticios y vicios mundanos que lo tengan como cliente frecuente, me refiero al cigarro y a la tomadera de alcohol sin medida ni clemencia.

Así es que, no le daré vuelo a la hilacha, seguiré usando religiosamente el cubre nariz y boca, no asistiré a sitios con demasiada gente o lugares que no respetan las medidas sanitarias. Porque cada uno es responsable de si se embarca o no con el coronavirus.  

LA PALABRA DE HOY: INMUNIZADO

Parto de la palabra inmune que proviene del latín 'immunis' formada por el prefijo de negación 'im-' y 'munis' que significa “cargo o servicio público”. Todo junto: “Sin hacer servicio público”…

Pero, para efectos de este artículo, señalaré que inmunidad es la capacidad de recibir un estímulo sin tener una reacción alérgica… o sea, estar inmunizado.

DE MI LIBRERO: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

La ficción de la novela de José Saramago en algo se parece a la pandemia que en realidad enfrenta el mundo desde diciembre de 2019, con el primer caso de coronavirus registrado en la población de Wuhan en la República Popular China.

Saramago narra una pandemia que consiste en contraer la ceguera blanca con el más mínimo contacto físico. Los ciegos tienen que ser encerrados en una cuarentena eterna y quedan -en la novela- abandonados a su suerte.

La poeta venezolana, María Luisa Angarita, en un ensayo sobre la novela dice: “… la ceguera blanca que azota a una ciudad que comienza a entender que la única forma de sobre vivencia es la unión y la solidaridad… en un caos total donde la maldad y todas las miserias humanas se encuentran al mando”.

En nuestro caso, de humanidad es de lo único que no debemos estar inmunizados.

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

 

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