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Impunidad

Cuando el día de hoy escuchamos la frase “Ojo por ojo y diente por diente” en seguida la asociamos a la venganza y a un castigo desmesurado, pero la realidad de la ley del talión o código de Hammurabi es muy distinto.

Por Jaime Navarro

Cuando el día de hoy escuchamos la frase “Ojo por ojo y diente por diente” en seguida la asociamos a la venganza y a un castigo desmesurado, pero la realidad de la ley del talión o código de Hammurabi es muy distinto.

Estamos acostumbrados a pensar que esta fórmula inspirada en la legislación babilónica es la expresión máxima de la dureza y la ausencia de piedad, pero en realidad, la ley del talión fue una de las primeras limitaciones al sistema de la venganza y a la intensidad del castigo infligido.

El propio término “Talión” deriva de un adjetivo latino “talis-tale” que significa igual o semejante y hace referencia a la proporción que debían guardar el castigo y el delito. Las primeras formulaciones del talión están registradas en el código de Hammurabi, que fue rey de Babilonia (1728 - 1686 a. C.). Este rey babilónico aseguró que el dios Shamash le encargó llevar el orden justo a las gentes y mostrar al país el buen camino.

El monarca hizo gravar la ley en estelas de piedra, la más famosa de estas estelas es la que se encuentra en el museo del Louvre donde se hallan gravadas sobre el basalto 282 leyes. Hacia el 621 A.C., frente a los reclamos populares por la arbitrariedad de los jueces, el legislador Dracón recopila las leyes orales y las pone por escrito.

El código era muy duro y algunos decían que "parecía escrito con sangre" porque casi todos los delitos eran castigados con la muerte. En el 550 A.C. otro legislador, Solón, moderó las leyes de Dracón, haciéndolas más humanas y justas y eliminando algunas, como la que establecía la esclavitud por deudas. Los romanos también tuvieron sus tablas, era el código llamado Ley de las Doce tablas (450 a.C.) que fijaba las leyes por escrito, como en las otras culturas.

El conjunto de leyes e instituciones judiciales creadas por los romanos son la base de nuestro sistema jurídico actual. El sujeto del derecho romano era el ciudadano al que se le aplicaban normas para regular la vida social: sus relaciones laborales, familiares, comerciales y privadas. Era muy difícil para los jueces y para los enjuiciados recordar todas las leyes que fueron siendo dictadas en el transcurso de los siglos.

Entonces al emperador Adriano en el año 121 D.C., se le ocurrió la idea de recopilar de todas las leyes vigentes en un solo código llamado "Edicto Perpetuo". Con este documento se eliminaban las diferencias de interpretación de los jueces. El emperador Justiniano (527-565 d.C.) nombró a un comité de diez juristas para redactar un nuevo código. Al código llamado Corpus Luris Civiles, se le conoce como Código de Justiniano.

En nuestro tiempo y en nuestro país todo lo hecho por aquellos sabios gobernantes en materia de leyes es letra muerta, en este país puedes ser un político, gobernador o alcalde corrupto, puedes ser maestro y cobrar sin trabajar, puedes ser talamontes, pederasta, puedes defraudar, omitir los impuestos al fisco y muchos delitos más que la lista sería interminable, y como hemos visto no pasa nada, es decir existe una gran impunidad.

El encargado de acabar con la impunidad es el gobierno, pero sucede que los encargados de impartir justicia y acabar con la impunidad también forman parte de esa cadena de funcionarios corruptos, a los cuales se les califican sus delitos como no graves o los suspenden sin goce de sueldo, es muy fácil dar con ellos, solo que la autoridad no lo quiere hacer, hay que seguir el dinero, podrás esconder la mano que roba, pero nunca la mano que gasta.

*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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