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Columnas LA VERDAD SEA DICHA

Imágenes Fuertes. Guarde discreción

Con esa frase suelen empezar las notas en donde se exhiben imágenes de violencia extrema. Se advierte a la población, Facebook las cubre con un ojo visor de alerta. Todos nos preparamos para ver actos de agresiones.

Con esa frase suelen empezar las notas en donde se exhiben imágenes de violencia extrema. Se advierte a la población, Facebook las cubre con un ojo visor de alerta. Todos nos preparamos para ver actos de agresiones.

Pero quién nos previene acerca del mensaje que nos dejan estas imágenes, de lo que los agresores dicen a gritos respecto a su estado mental, entorno social, familiar, de lo torpe que nos volvemos al querer traducir esos videos a nuestro ámbito de violencia que diariamente nos arropa y grita que algo anda mal en la sociedad.

Las imágenes recurrentes nos pueden volver inmunes ante este tipo de situaciones. Perritas violadas, un adolescente que introduce un arma en la escuela secundaria número 6 de la colonia Insurgentes Este, y como si no fuera suficiente recientemente fueron exhibidas, a través de las redes sociales, imágenes de una joven mujer golpeando salvajemente a una adolescente, al parecer estudiantes de la escuela secundaria número 14, ubicada en el fraccionamiento Lomas Altas.

Como sociedad, como familia, deberíamos preguntarnos en qué estamos fallando, es fácil culparnos entre todos, sin asumir responsabilidad, sin querer vernos en el espejo de la descomposición, auto engañándonos como padres de familia, diciéndonos que nuestros hijos no están en ese escenario, es decir, no los vemos ni como víctimas, ni como agresores.
Nos queremos quedar con las imágenes del idílico ambiente de confort que creemos que les hemos construido, sin darnos cuenta de que están rodeados por otros seres que traen vidas diferentes.

Quiénes son los amigos de tus hijos, quiénes son y a qué se dedican sus padres, cuáles son sus números telefónicos, en dónde viven, son preguntas que debemos hacer a nuestros vástagos de manera recurrente, me comentaba una agente municipal DARE.
Veo las imágenes de la joven golpeando salvajemente a otra adolescente. Ambas mujeres, ambas estudiantes de secundaria.

Me quedo estupefacta, por todo el entorno. Una casa abandonada del fraccionamiento Lomas Altas es el escenario. Una agresora delirante, que golpea con puños, mano abierta, patadas, una adolescente pidiendo clemencia, y ambas rodeadas por un grupo de desadaptados gritando, arengando, incluso poniendo luz con sus celulares para que se grabe con mayor claridad.

Al final, esa misma grabación que con tanta emoción hacían, será la que marque su suerte, será un punto de reflexión acerca de lo que hacemos como sociedad y como autoridad.
Debido a que la procuraduría estatal inició una investigación por estos hechos denunciados por la víctima, acompañada de su madre.

Veo el video y pienso que no quiero ser la familia ni de la agresora, ni de la víctima. Ambos lados me duelen por el mensaje que envían.
Pero voy más allá, y pregunto, qué debemos hacer para no estar en ninguno de los dos lados. Enjuiciar a la agresora, y sus cómplices sin analizar a sus familias, creo que sería inútil y hasta ocioso.

Y es que si estás esperando que un policía cuide mejor a tu hijo o que un profesor lo eduque mejor que tú, creo que como padre o madre estarás destinado a ver estos videos y tarde o temprano, tu propio vástago podría ser el actor principal.
Ojalá y no…

La verdad sea dicha



* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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