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Columnas

Hace 30 años

El próximo viernes 1 de noviembre se cumplen 30 años de un suceso histórico para Baja California y para México.

Por Manuel Ortiz

El próximo viernes 1 de noviembre se cumplen 30 años de un suceso histórico para Baja California y para México. Me refiero a la toma de protesta de Ernesto Ruffo Appel como gobernador constitucional de la entidad. En esa ocasión, ocurrida en el Auditorio del Estado, la mirada política de much@s se posó en ese lugar y en dos personas que tenían un sitio central en dicha ceremonia. Uno era el gobernador entrante, Ruffo Appel y el otro, Carlos Salinas de Gortari, presidente de México y testigo de honor del arribo de la alternancia en el poder.

Dos importantes razones a mi juicio tuvo el hecho histórico. La primera era que se reconocía el triunfo de un político proveniente de un partido de oposición que tomaba protesta como gobernador de una entidad federativa, y la segunda, la presencia de uno de los políticos más controversiales de ese momento (creo que hasta la fecha) como lo era el presidente Salinas de Gortari que daba fe de este nueva etapa que se iniciaba en la política mexicana y que 11 años después se constataría con el triunfo de Fox como presidente de México.

Después de 30 años de hegemonía de políticos provenientes del PAN que se sucedieron en la gubernatura de Baja California, me refiero a Ernesto Ruffo Appel, Héctor Terán Terán (qpd); Alejandro González Alcocer; Eugenio Elorduy Walter; José Guadalupe Osuna Millán y Francisco Arturo Vega de Lamadrid. Ahora este próximo viernes 1 de noviembre se dará paso a una nueva etapa de gobierno mediante el mandato de un político proveniente de un partido que recién surge en el escenario político mexicano, me refiero a Jaime Bonilla Valdez.

En esos 30 años, el partido que llevó al poder a esos seis gobernadores se desgastó y copió, y mal copió viejas fórmulas de una política heredada de otro partido, el PRI, que tuvo su declive en el 2000. El costo de esos años de corrupción, de compadrazgo, de desviación de los fondos públicos, de ejercicio indebido de la función pública y de un desaseo en el quehacer político cobró factura en el imaginario de la sociedad bajacaliforniana que optó por elegir a un político de un partido como MORENA que recién toma forma, tanto en la entidad como a nivel nacional. Sin duda, por lo menos para mí, el efecto AMLO, ayudó a ganar a los candidatos de este partido en Baja California, las presidencias municipales y la mayoría en el congreso del estado.

Ahora bien, el tiempo que Bonilla gobierne a Baja California, que seguramente serán dos años, tiene la gran oportunidad de demostrar que fue el personaje que pueda llevar a la entidad a mejorar las condiciones de vida de miles de bajacalifornianos que esperan, con gran expectativa, que este político gobierne con transparencia, honradez y sentido del deber público. ¿Será mucho pedirles a él y a su equipo de trabajo? Pues ya vimos que l@s bajacalifornianos tienen cómo castigar a quienes no actúan con honestidad. ¿Usted qué opina?

*- El autor es coordinador del Observatorio Global Mediático de la Frontera-UABC.

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