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Columnas

Glamur

Si usted prefiere escribir la palabra glamur de manera más elegantiosa, puede hacerlo escribiéndola con la misma grafía que comparten el francés y el inglés: glamour.

Por Miguel Ángel Lino

Si usted prefiere escribir la palabra glamur de manera más elegantiosa, puede hacerlo escribiéndola con la misma grafía que comparten el francés y el inglés: glamour. Al fin y al cabo, usted y yo nos estaríamos refiriendo al mismo vocablo. Ahora que, si también la pronuncia con el diptongo ou parando la trompita (usted perdonara la confianza) pues allá usted y su modo glamoroso de hablar.

El glamur -como muchas cosas en la vida- es un asunto de percepción. Hay quien, sin pretenderlo, lo es; en cambio, otros que se afanan en proyectarse como personas glamorosas; la mayoría de las veces solo alcanza el grado de presuntuosas. Porque el glamur no se improvisa, finge o imposta. Se cultiva o se ostenta.

En gran medida, el glamur es un tema de película; pero no sólo de divas y galanes. Porque el glamur está pisando terrenos inimaginables. A tal grado que, el cineasta Alejandro González Iñárritu advierte que el cine de violencia disfrazado de glamoroso es muy peligroso. Sobre todo, porque manda una señal equivocada a la juventud. Esto último lo añado yo.                

           

LA PALABRA DE HOY: Glamur

Conforme a la FUNDÉU*: El término glamur tiene sus raíces en el escocés y se popularizó gracias a Hollywood. Concepto que alude a la “acción de hacer que algo tenga glamur, que tenga un encanto” …

Todavía más preciso, Nikito Nipongo en una de sus célebres Perlas, dice: Hace casi tres siglos incorporó el idioma inglés a su acervo la voz escocesa glamour o 'glamor' con el valor primordial de hechizo, que se extendió al concepto de excitante, en especial ilusorio y misterioso.

Por último, el Diccionario Etimológico de Chile, apunta: Sir Walter Scott, escritor y poeta escoses (1771-1832), utilizaba en su obra la palabra glamour con el sentido de hechizo; pero después la utilizó como “encanto sensual que fascina”.

           

DE MI BIBLIOTECA: LA CURVA FATAL

En 1955, apareció esa curva fatal en la película “Para atrapar al ladrón”, dirigida por Alfred Hitchcock, con galán Cary Grant y la bellísima Grace Kelly…

27 años después, Grace de Mónaco y su rebelde hija, Estefanía, transitan por la misma carretera en un precioso Rover 3500 dorado modelo 1972 y en “la curva diabólica”, que apareció en la película citada, de manera violenta el auto se sale del camino y se despeña en la ladera de la montaña. Yo no como ficción sino en la vida real.

Estefanía sobrevivió; pero a Grace la trasladaron en ambulancia al Hospital Princesa Grace, creado y fundado por ella. Al día siguiente, inesperadamente muere.

Si ya era todo un personaje por haber renunciado a su carrera cinematográfica al casarse con el príncipe Raniero; mas aquel 14 de septiembre de 1982 se convirtió en un personaje de leyenda.

Sin duda, Grace Kelly, una bellísima mujer, de sencilla elegancia a la vez muy glamorosa.

*El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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