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¿Feminustas indiferentes?

La teoría feminista se refiere al estudio sistemático de la condición de las mujeres, su papel en la sociedad y las vías para lograr su emancipación.

Por Rafael Liceaga

La teoría feminista se refiere al estudio sistemático de la condición de las mujeres, su papel en la sociedad y las vías para lograr su emancipación. Aunque el feminismo no es homogéneo, ni constituye un cuerpo de ideas cerrado –ya que las mismas posturas políticas e ideológicas que abarcan toda la sociedad, se entrecruzan en sus distintas corrientes internas– podemos decir que éste es un movimiento político integral contra el sexismo en todos los terrenos (jurídico, ideológico y socioeconómico), que expresa la lucha de las mujeres contra cualquier forma de discriminación. En los últimos años, los movimientos feministas han atraído una atención significativa. Los partidarios del movimiento han hecho mucho ruido y las manifestaciones han sido más que llamativas. Pero de repente, se nota que no todas las feministas están dispuestas a actuar a favor de todo, o son selectivas, o solo usan el movimiento para favorecerse o favorecer intereses muy personales de alguna organización o sociedad. Las “guerreras”, de repente vemos que no pelean todas las batallas, sino solo las que les convienen. ¿De las otras se enterarán? O les son indiferentes. ¿El termino “feminista” ya no les representa? Trabajar para hacer que este movimiento sea más inclusivo podría significar que el feminismo represente las experiencias y preocupaciones de diversos grupos de mujeres. Sin embargo, cualquiera que sea la etiqueta que las mujeres decidan adoptar, la indicación de que la gran mayoría de las personas ahora apoya la igualdad, y reconoce que aún no se ha logrado, es alentadora. Todo esto se lo comento porque una vez mas en Tijuana, le volvieron a faltar el respeto a la alcaldesa que estaba en funciones de suplente, al volverla a hacer a un lado, para venirse a instalar en su lugar, el alcalde “propietario” que ya en dos veces había renunciado o pedido licencia a su cargo. Por cuestiones oscuras, quien sabe si con el respaldo de las leyes, el alcalde con licencia regresó a tomar funciones solo por dos días, y la alcaldesa suplente tuvo que volver a salir por la puerta de atrás, sin que nadie le corriera la mínima atención. Como sucedió en la primera vez, ninguna organización “feminista” fue para apoyarla o defenderla públicamente, para pedir alguna explicación o para exigir esclarecimiento alguno sobre el particular. Le volvieron a hacer la grosería, con acciones en donde fíjese usted, también tuvo que ver otra dama, dentro del cabildo, para hacer la descortesía. Si supuestamente luchan para el empoderamiento de las mujeres, y ya que llegan a puestos de elección no se les respalda, algo malo hay en los conceptos o en las actitudes o en la calidad de las personas, que al parecer no todas son tan guerreras como dicen; o si lo son, pero solo en las luchas que les convienen. Lástima porque estas coyunturas son buenas opciones para demostrar que tan grande es el compromiso con las causas que se enarbolan. Ojalá se ayuden sin importar cuestiones sociales, políticas o de orden personal.

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