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Fanatismo contra fanatismo

Me fui directamente al diccionario para reafirmar mi idea de fanatismo. Lo que esperaba: apasionamiento exagerado en una doctrina, una política; Socialismo, Marxismo por ejemplo o catolicismo, hermandad cristiana; los Aleluyas, e incluso el fanatismo musulmán.

Por Ruben García Benavides

Me fui directamente al diccionario para reafirmar mi idea de fanatismo. Lo que esperaba: apasionamiento exagerado en una doctrina, una política; Socialismo, Marxismo por ejemplo o catolicismo, hermandad cristiana; los Aleluyas, e incluso el fanatismo musulmán.

De todos estos fanáticos, personas, grupos o multitudes, los más agresivos, ¿podría usted creerme? son las personas ante un micrófono o en una conversación frente a frente ante auditorios, grupos o personas. En dos que tres ocasiones he tenido, o padecido el fanatismo de los obradoristas; de aquellos que adoran al presidente Andrés Manuel López Obrador. Su apasionamiento por la llamada Cuarta”T”, que fundamentalmente se traduce en su pasión por el presidente, conlleva, ni más ni menos, el sello fundamental del fanatismo. Pero no se adelante usted: personalmente he soportado el fanatismo de algún miembro de la hermandad cristiana en alguna discusión o confrontación circunstancial; en un restaurant de Mexicali, por ejemplo, o en otra ocasión en casa de una familia: el sermón en favor de Jesús fue impulsivo, pertinaz, desesperado, un deseo fundamental: adorar a Jesús. Igual o semejante que  adorar al  presidente Obrador. Naturalmente, nada que ver o ninguna alusión al catolicismo de México en donde miles de poblaciones, familias católicas mexicanas mantienen un permanente respeto a su parroquia, iglesia o capilla incluyendo el sacerdote. En Mexicali, Tecate, Rosarito y Ensenada este rito es lo más normal; ninguna relación con el fanatismo. Lo increíble es que los fanáticos de Morena llamen fanáticos a los católicos cuya convicción de rechazo a los matrimonios del mismo sexo es realmente natural. Y más lo sería en poblaciones pequeñas; municipios de cualquier estado de la República. Allí en estos pueblos está arraigado el catolicismo, mas sin duda distan mucho estas familias de ser fanáticos, como los políticos de Morena; incluso en el mismo Congreso de Baja California sean atrevido a llamar fanáticos a las familias que rechazan el matrimonio con personas del mismo sexo. (A este escribidor sus timbres), que por cierto, soy muy sensible a detectar el fanatismo, tanto de los políticos como de los pueblos y personas. Por eso digo: Los fanáticos acusando de fanáticos a la multitud mexicana católica. Un signo de fanatismo naturalmente, en este caso de los diputados de Morena, aquí en Baja California. ¿Te das cuenta? los fanáticos acusando de fanáticos, reitero, a quienes de hecho no lo son, con la crudeza ideológica de los fanáticos de Morena.

¿Recuerda usted, si ya tiene sus años, el fanatismo de América hispana en favor del “Che” Guevara? La imagen del "Che" sirviendo de bandera a multitudes fanáticas. Y el fanatismo a Fidel Castro, entre otras líderes políticas socialistas, naturalmente, han dejado su huella, al margen de su afán justiciero. Rasgo de las morenitas: su afán justiciero, que por cierto es válido, pero no su atropello a quienes no piensan como ellos. Por ejemplo: con el presidente Andrés Manuel López Obrador, o se está con él o se está contra él.  ¿Se imagina usted la población de cualquier país, a un Presidente atacando permanentemente a  aquellos que no estén con él? El ataque y la aversión a sus adversarios es igual a dividir, a considerar los habitantes de un país cualquiera, reitero, en malos y buenos; en malvados y patrióticos. Finalmente: los dueños de las tiendas Oxxo (no me salgo del tema, dado el fanatismo de primero los pobres), sin duda son parte de los "fifís" despreciables, simplemente porque han logrado una enorme fortuna y sus hijos van por allí, en  las avenidas en autos de lujo. Fanatismo además cargado del complejo de pobre.  

* El autor es artista plástico.

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