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Estamos como estamos, porque somos como somos

La participación ciudadana es el motor de cualquier cambio, si queremos construir mejores condiciones son indispensables las ideas, las sugerencias, las opiniones, las propuestas, pero sobre todo: las acciones.

No andaba tan perdido el Dr. Durón cuando inmortalizaba esta frase en su libro “El Filósofo de Güemes”… ¿por qué?

La participación ciudadana es el motor de cualquier cambio, si queremos construir mejores condiciones son indispensables las ideas, las sugerencias, las opiniones, las propuestas, pero sobre todo: las acciones.

Las cosas no suceden nomás por nomás, nada es casualidad. Existe un principio en física y en filosofía que afirman que todo evento tiene una causa y efecto, que las cosas no ocurren de manera aislada, sino que unas están ligadas a otras en un proceso de interacción, dicho de forma cristiana: estamos como estamos porque somos como somos.

La estupidez no está en la nula o bajísima participación ciudadana, está en la repetición, en tropezar una y otra vez con la misma piedra. Ahí está el gran reto y ahí está el gran negocio para los partidos y vivales que le apuestan a la quietud, al miedo, a la distracción, a la hueva.

Lo sucedido en Baja California por 21 ineptos llegó a un límite peligroso jamás visto durante décadas, de repente volvimos a los tiempos del poder absoluto y de la burbuja impenetrable en donde una camarilla de imbéciles toma decisiones por sus fueros, por serviles, por agachados, por corruptos, por cobardes, por gatos.

El tema de la gubernatura de 2 o 5 no es un asunto técnico, quienes sostienen ese discurso es porque no tienen otro, saben que han perdido el argumento más sólido que es el de la legalidad pues tiran por la borda el consenso previo,  el análisis de los expertos, el dinero ciudadano invertido, la certidumbre y principalmente la confianza.

Se toparon con pared, la presión ciudadana no se hizo esperar y el reclamo fue tan fuerte que los actores políticos más importantes del país, de todos lo colores y sabores, por un momento parecieron estar unidos ante el gravísimo tema y reaccionaron con firmeza. La unidad es para celebrarse.

Personalmente creo que 2 o 5 años es irrelevante, lo que no debemos pasar por alto es la burla y la escupida en la cara, es momento de reaccionar, de opinar, de indignarnos, de expresarnos y de exigir a nuestros representantes que se conduzcan con congruencia, con transparencia, con amor a México y no como nos lo están demostrando.

Aunque el tema no ha terminado y el proceso legal debe seguir su curso, lo cierto es que el daño al gobierno entrante es grave, o como me lo confió un gran personaje de la 4T bajacaliforniana: el daño hacia adentro ha sido brutal.

Ojalá detentan la hemorragia, por el bien de todos.

*El autor es Director de Testa Marketing, investigación de mercados.

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