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Engentado

En viaje relámpago visité la Ciudad de México y recordé la célebre canción de Chava Flores, que en una estrofa dice: “Sábado Distrito Federal, ni en un hormiguero hay tanto animal”.

Por Miguel Ángel Lino

En viaje relámpago visité la Ciudad de México y recordé la célebre canción de Chava Flores, que en una estrofa dice: “Sábado Distrito Federal, ni en un hormiguero hay tanto animal”.

No pretendo ofender a los chilangos, yo también orgullosamente lo soy; pero he vivido fuera de la Ciudad de los Palacios casi dos tercios de mi vida y estoy desencanchado.

Por otro lado, la alusión de las hormigas les queda a los capitalinos porque han sobrevivido a todo tipo de calamidades.

La verdad, no pude andar de turista porque iba como cuando mi mamá me mandaba de niño por las tortillas, “las compras y te regresas”. Así es que recorrí por donde transitó el autobús hasta llegar al monumento de El Ángel de la Independencia que hoy se encuentra sitiado…

No por manifestantes; sino rodeado de mamparas y andamios porque le están dando algo mucho más intenso que una simple manita de gato. Lo están rehabilitando de las agresiones de quejosos que sobrepasando su derecho de libre expresión agreden irracionalmente un ícono artístico e histórico de nuestro país.

Luego, aborde un taxi que parecía que me estaba esperando y sin preguntar “cuándo me iba a salir”, inicié otro viaje. Como los taxímetros son cosa del pasado, a la mitad del trayecto cándidamente le pregunté al chofer la tarifa: el ingrato pretendía más de lo que me costó el autobús. Negocié y obtuve un mísero descuento.

Realicé la visita familiar prevista y después, con una gran amigo de toda la vida, nos fuimos a comer a un famoso restaurante de cortes de carne. No recordaba que uno se tiene que haber sacado El Melate para aventurase en esos lugares. Pero, con una sabia reflexión, me dije: “Mi mismo, la vida es muy corta y luego te mueres”.

Bueno, más allá de anécdotas, pude observar la capital de nuestro país en plena efervescencia. Conforme a datos del INEGI, el parque vehicular que circula en la capital es de cinco millones de vehículos desde donde se dan conciertos de claxonazos, cerrones y mentadas al por mayor.

Una cifra similar; pero de personas se trasportan en El Metro los días hábiles y 2.5 millones lo hacen en el tren ligero. Vaya usted a saber cuántos viajan a diario en autobuses y combis.

Súmele: entre defeños, chilangos y mexiqueños, en el área metropolitana pululan más de 21 millones de cristianos y de otras muchas religiones o simplemente ateos. Lo dicho: ¡Todo un hormiguero!

LA PALABRA DE HOY: ENGENTADO

La palabra gente se incorporó al castellano en 1140 y procede del latín 'gen' / 'gentis' que significa familia o tribu. Gente es la pluralidad o conjunto de personas. La gente de la ciudad o la gente del campo. Gente rica o gente pobre. Por ello, debe omitirse la “s”.

Ahora bien, gente tiene una acepción relacionada con el carácter o forma de ser de las personas. “Juan es buena gente” o “los narcos son gente desalmada”. Y, engentado (inmerso en el gentío) es cuando uno se aturde, desorienta y divaga.

                      

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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