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El regreso al pasado

El presidente, Andrés Manuel López Obrador da por una verdad incuestionable el nacionalismo que todos los mexicanos debemos llevar en nuestra conciencia política.

Por Ruben García Benavides

El presidente, Andrés Manuel López Obrador da por una verdad incuestionable el nacionalismo que todos los mexicanos debemos llevar en nuestra conciencia política.

Lázaro Cárdenas debiera ser la guía, la obviedad de esta verdad que no podemos cambiar y naturalmente tampoco convertiremos en adversarios de esta determinación eminentemente nacionalista de “Tata” Lázaro.

Eran sin duda otros tiempos. La revolución para algo debía haber servido. Por otra parte, el socialismo soviético se encontraba presente y este presentaba la prueba que el camino entre los mexicanos era la nacionalización del sector petrolero. Cárdenas lo hizo y a México le fue bastante bien. En los mejores tiempos del petróleo en precios altos resultó ser una extraordinaria bolsa para que en el país hubiera recursos muy necesarios para el desarrollo del antes llamado “cuerno de la abundancia”. El petróleo y la industria eléctrica son piezas clave del desarrollo de esta nación, Obrador intenta de manera determinante mantenerlas en manos de los gobiernos de hoy y los que están por venir. Quiere dejar plasmado en la Carta Magna y por lo mismo pide a los miembros del Congreso que aprueben su determinación de no “cambiar una coma” a su decreto que ordena que la CFE. sea de los mexicanos y no de las trasnacionales que también producen energía eléctrica. Sigue los pasos del expresidente Lázaro Cárdenas, y está muy bien; mientras que los analistas los conocedores del tema a fondo, en diferentes foros se pronuncian por la inversión del gobierno mexicano en energías limpias, no contaminantes como lo es en este momento la CFE. Afirman los que saben que el presidente persiste sin más, el regreso al pasado; que las energías limpias: eólica y solar son la opción en que todas las naciones avanzadas y modernas del mundo invierten sus recursos.

Aquí podemos destacar que son dos opciones: el nacionalismo de Obrador y las posturas de los neoliberales mexicanos y extranjeros que están convencidos de que esta libertad de emprender; de invertir en la industria eléctrica, sobre todo, es un paso más avanzado que el estatismo mexicano al que nos quiere llevar Obrador. El debate no es debate si lo despejamos: es una confrontación básicamente ideológica en la que el presidente se empeña en imponer su proyecto, o mejor aún, su determinación de dejar en control total la producción de energía de la CFE; que quien sea patriota les dice a los integrantes del Congreso, voten por México o los contrarios si no lo son, sin duda, votarán en contra. O sea, no estar de acuerdo con el estatismo del presidente es no ser patriota; ¿Te das cuenta? Sin embargo, robustecer y dar más garantías a los trabajadores del CFE; alrededor de cien mil es un positivo empeño; no se puede negar ante toda esta rebatinga, las fuente de empleo mantienen una fundamental importancia para el país y se deben conservar; un punto positivo para el ejecutivo; pero la confrontación de ideologías, hoy se encuentra ya muy rebasada. Todo el poder del Estado, de hecho, termina cuando Diego Rivera pinta en Nueva York un mural para uno de los magnates más importantes de EU, en que un personaje aparece en el centro de la pintura, sentado como Dios Padre, moviendo diez o más palancas, controlándolo todo. El personaje de Diego representaba el “Amo y Señor” del mundo; el futuro de la humanidad; el estado soviético en poder de todo y adjunto a este Dios que todo lo puede, Diego pintó a Lenin. Lo peor que le pudo pasar. El mural fue demolido, con el enojo naturalmente del muralista mexicano. Mi muro es intocable, soy un artista; si, pero es mi dinero y mi edificio.

Metáfora sin duda de enorme trascendencia. Los mexicanos que apuestan al liberalismo económico, no son traidores a la patria, piensan diferente a usted señor presidente; pero el discurso de Obrador es estratégico, convincente para millones de inocentes: apoyan su nacionalismo, que no es malo, además, una estrategia, repito, para mantener el control del país. Así de simple.

*- El autor es Profesor Emérito, UABC, por la Facultad de Arquitectura. Creador Emérito, ICBC. Artista plástico.

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