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Columnas

El milagro

El pasado jueves 12 de Diciembre, un día tan especial para el pueblo de México, ocurrió un milagro en el Congreso del Estado de Hidalgo.
 

Por Anita B. de Ochoa

El pasado jueves 12 de Diciembre, un día tan especial para el pueblo de México, ocurrió un milagro en el Congreso del Estado de Hidalgo.
Y ¡vaya que fue un gran milagro! Hace más de un mes, en ese mismo recinto, los diputados, con mayoría de Morena, habían votado en contra de la vida, votación que quedó invalidada al no haber hecho previa la modificación a la Constitución de ese Estado que tenía blindada la ley por la vida, por lo tanto, se necesitaba primero modificar la Constitución para poder entonces despenalizar o no el crimen del aborto.
Una vez realizada esta modificación, el Congreso eligió el 12 de Diciembre para de nuevo votar la iniciativa y legalizar el aborto. Como era de esperarse el acceso al recinto fue restringido para las organizaciones pro vida,  solo  cinco personas  pudieron entrar. En cambio  las del trapo verde, a favor del aborto  entraron sin problema, llenando el resto del recinto.
 Afuera permanecieron el resto de las personas pro-vida, rezando, cantando y muy seguras de que la victoria estaría de su lado por una simple razón: Los diputados habían elegido para votarla el 12 de Diciembre, fiesta de nuestra Madre Santísima, quizá para lastimarla, ofenderla, o tal vez pensando que la gente estaría distraída, u ocupada en celebrarla. Se equivocaron porque así como el mal nunca descansa, el bien tampoco, Dios tampoco, nuestra Madre menos. Porque no hay que olvidar que esta lucha de la muerte contra la vida es espiritual, ya que promover el que una madre mate a su propio hijo, solo puede venir de algo muy retorcido y perverso, así que no hubo distraídos.  Esos días muchos sacerdotes ofrecieron sus misas, miles de rosarios ofrecidos por tantos católicos, oraciones y ayunos ofrecidos también por muchos hermanos evangélicos, porque Hidalgo y todo México, somos un pueblo cristiano y Guadalupano.
De este acontecimiento podemos ver lo siguiente: Que a pesar de que los hidalguenses sabían que casi era imposible revertir la votación que ya se había dado  a favor del aborto, aunque no procedió en su momento, teniendo Morena  mayoría en el Congreso, no se desanimaron, con mayor ahínco y ánimo siguieron luchando.  Unos  cabildeando con cada legislador para convencerlos con argumentos cambiar su voto a favor de la vida, otros afuera del Congreso manifestándose, involucrándose, organizando marchas, etc., y todo Hidalgo orando a Dios para ser escuchados. Y está visto que, cuando dejamos nuestra zona de confort, participamos, hacemos lo que nos toca, Dios pone su parte, y nos responde.  
El resultado fue: 15 votos por la vida, 10 por  la muerte y 5 abstenciones.  Ocho diputados de Morena votaron a favor de la vida y dos más se abstuvieron. ¡Diez en total rectificaron! Ya su partido los está llamando a cuentas, amenazándolos con expulsarlos. En Morena ni la libertad individual ni de conciencia  existen.  
Felicidades  a  los hidalguenses, son un gran ejemplo  de esfuerzo, unidad, y participación, no solo para defender la vida y la familia, sino para unidos, sacar adelante a nuestro país de todos los problemas en que hoy se encuentra.
 
¡Mujer Mexicana forja tu Patria!


* La autora es consejera familiar.

 

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