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Columnas

El impacto negativo de la pandemia en la educación

Hasta ahora, la emergencia sanitaria mundial ha impedido el regreso presencial a clases, nadie tiene la certeza de cuándo regresarán los estudiantes a las aulas. Aún no termina de presentarse en toda su magnitud la pandemia ya que se aleja el semáforo rojo, pero después regresa, tampoco se han cuantificado los daños que se le ha hecho a la educación en todos los niveles.

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

Hasta ahora, la emergencia sanitaria mundial ha impedido el regreso presencial a clases, nadie tiene la certeza de cuándo regresarán los estudiantes a las aulas. Aún no termina de presentarse en toda su magnitud la pandemia ya que se aleja el semáforo rojo, pero después regresa, tampoco se han cuantificado los daños que se le ha hecho a la educación en todos los niveles. Las clases en línea no cumplen con su cometido al 100%. La educación está sufriendo un gran rezago en virtud del déficit de aprendizaje en los alumnos, desde el nivel básico hasta el universitario; el fracaso es estrepitoso, basta preguntarles a los docentes el sufrimiento de los alumnos que no están acostumbrados a aprender por cuenta propia.

La didáctica tradicional enfatiza en el proceso de enseñanza - aprendizaje que privilegia la dicotomía receptor - emisor. El ejercicio cotidiano de retroalimentación se ha reducido, los estudiantes no saben o no quieren preguntar como lo hacían en el salón de manera presencial. Ellos están acostumbrados a escuchar a los profesores y no a investigar, menos a realizar tareas de manera independiente. Además, los padres de familia deben de soportar la incertidumbre en sus trabajos y los han cargado de tareas. Hoy en día, la escuela y el hogar, se convierten en el mismo lugar tras las necesarias regulaciones efectuadas por las autoridades educativas y de salud. Se ha vuelto un lugar común, el hogar se ha convertido en escuela, pero también en centro de trabajo, ya que muchos trabajadores están realizando labores a distancia.

En todos los niveles educativos se tienen problemas, pero han recurrido a la educación a distancia o en línea, sin embargo, el que más ha enfrentado problemas es el nivel básico, ya es más difícil, porque muchos niños apenas empiezan a aprender a leer y escribir y no están preparados para usar la computadora, súmele usted que es muy probable que ni los profesores ni los padres de familia sepan usar la computadora. También es posible que los profesores de educación básica no conozcan o hayan tenido experiencias previas de dar clases de manera virtual. Todo el trabajo se ha transferido a los padres de familia.

En estos tiempos de pandemia nos estamos enfrentando a una catástrofe generacional que podría desperdiciar un potencial humano incalculable, minar décadas de progreso y exacerbar las desigualdades arraigadas. Es evidente que, a mayor pobreza, menos posibilidades de tener lo indispensable para que los niños aprendan. Los casos de personas que viven en la sierra o los alejados a los centros de población, que no disponen de computadora, menos de internet, con hijos de padres en muchos casos analfabetas. No solo se ven afectados muchos mexicanos por las desigualdades, sino también por las disparidades en muchas regiones del país carentes de infraestructura para disponer de las señales de telefonía e Internet.

Las diferencias sociales se han agravado y tardarán años en recuperarse, del mismo modo, el proceso de formación e incorporación a la vida laboral será más difícil, así mismo, la mecánica de producción en el sistema capitalista y en la generación de utilidades también estará truncada. El fantasma del desempleo se hace presente no solo en México, sino también en el mundo entero, aunque los ritmos de recuperación variarán de país en país, dependiendo de su grado de desarrollo, pero todos habrán de enfrentar las consecuencias de la emergencia sanitaria. La educación en tiempos de covid-19 es todo un reto. En medio de esta insólita pandemia, aprender de una forma poco convencional como es de manera virtual, es por demás un escenario al que nadie estaba preparado para ello, nunca se había planteado o imaginado que el asistir de forma presencial a la escuela representara siquiera una condición de riesgo para la salud.

*- El autor es economista egresado de la UABC.

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