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Columnas

El fracaso

Un gobierno estatal no debe ser manejado a través de improvisaciones y ocurrencias.

“Somos lo que Hacemos”.

Un gobierno estatal no debe ser manejado a través de improvisaciones y ocurrencias; nuestro estado arrastra los 6 años perdidos del gobierno de Kiko Vega y a ellos debemos sumarle los dos años que ha dilapidado el actual gobierno del estado No, no se trata de atacar o defender a Morena o al presidente López Obrador; nuestro estado tiene el potencial y las condiciones para que nuestra gente cuente con los mejores servicios públicos, con la mayor seguridad y con las condiciones ideales para tener más y mejores empleos; Jaime Bonilla ha sido tan chiquito y con ideas tan cortas que prefirió ser una mala copia del discurso presidencial; si, ese que divide, que separa y que no aporta nada al desarrollo de una sociedad como la nuestra; la falta de estatura del gobernador es tan grande que hasta su propio equipo de trabajo lo critica por su autoritarismo y por sus ocurrencias difíciles de justificar. Créame, he sido testigo de las quejas y críticas que algunos de sus colaboradores hacen en privado, siempre temerosos e incapaces de hacerlas de manera pública; cada quien y su concepto de dignidad y trabajo.

Jaime Bonilla será recordado como el gobernador que utilizó a 21 diputados lame suelas y con ellos intentar robarnos 3 años de nuestras vidas a través de la tristemente célebre “ley bonilla”; al igual que su secretario general de gobierno, que, con infarto incluido, no tuvo más remedio que ser el remedo que criticara a la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuando ésta calificó de “fraude a la Constitución” su burda intentona. ¿Alguien se acuerda de la ley gandalla? Bonilla pasará a la historia como el gobernador que no defendió el estado de derecho y que no tuvo ni las ideas, ni los pantalones necesarios para proteger el empleo, su “complicidad” en el caso de la empresa Constellation Brands es tan grande que él sabe perfectamente el daño causado a nuestro estado, él decidió hacer valer la conseja popular que dice que “hacer política es el arte de comer sapos sin hacer gestos” que en su conciencia quede el tufo a podrido de todos los que se ha tenido que comer, que en la nuestra quede la imagen de lo que esa idiotez le costará al bienestar de nuestra gente.

Bonilla combatió a Zulema, la alcaldesa de Tecate, porque no se plegó a sus caprichos, lo mismo hizo con González Cruz en Tijuana sin importarle el daño que le provocó a poco más de dos millones de habitantes; hoy en su cortoplacismo ha decidido que Marina del Pilar, esposa de uno de uno de los diputados que traicionó la lucha de miles que le antecedieron, por unos cuantos pesos y puestos, sea su continuidad en nuestro estado.

El tema es estúpidamente simple, ¿Seremos o cómplices o ciudadanos libres dispuestos a dar la cara y plantar batalla?; usted decide, hoy, parece que en nuestro estado tenemos tres opciones: votar por la continuidad de Bonilla en la fórmula de Marina del Pilar, o por un personaje como Hank, por cierto, ¿Le confiaría a él el cuidado de su familia?, o, construir una opción cien por ciento ciudadana en la propuesta de Lupita Jones. La reflexión es obligada, es por usted, es por los suyos, es por todos, es por Baja California.

*El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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