No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas

El dilema II

Retomando el tema de mi editorial anterior respecto a la disyracción sobre el dilema actual. 

Por Rogelio Perez

"Las raíces de la educación son amargas, pero los frutos son dulces"

Aristóteles

Retomando el tema de mi editorial anterior respecto a la disyracción sobre el dilema actual que representa para todos nuestra interacción y la de nuestros hijos en el mundo digital, particularmente el de las redes sociales, continuo con mi idea de rescatar mucho de lo expuesto en el muy interesante y recomendable documental/drama "The social dilemma" (Netflix) con la intención de seguir aterrizando más ideas sobre las distintas maneras que tenemos los padres de familia de adolescentes para incidir en ellos procurando ayudarles con nuestro consejo y advertencias.

Llama mucho la atención, para bien diría yo, el reconocimiento de los muy encumbrados técnicos que son entrevistados en el sentido de que algo que de origen no necesariamente fue pensado así premeditadamente (redes sociales) se ha venido pervirtiendo para (enfocado en hacer negocio) manipular al ser humano creando literalmente su adicción siendo la presa perfecta que configura al consumidor troglodita que lo convierte en el producto por medio del cual se incide en su comportamiento a tal grado de automatización y dependencia que propicia dejar de pensar teniendo como consecuencia la insatisfacción, depresión e inacción de quien, sin darse cuenta, ha caído en la sinrazón de lo irracional no característico del potencial implícito de la mente humana.

Ahora bien, asumiendo el hecho de que sin distingo alguno todos estamos inmersos en el dilema antes descrito, estoy cierto de lo mucho que podemos hacer como sociedad pensante y actuante para enmendar el camino de estas herramientas propias de la era digital que sin duda alguna significan a la par una extraordinaria oportunidad para direccionarlas de tal manera en que incidan pero para bien sobre la base de la maravilla que significan en el mundo actual en donde el conocimiento y las relaciones humanas pueden ser compartidas en tiempo real.

En este orden de ideas, bordando de nuevo sobre la manera en que considero podemos educar a nuestros jóvenes partiendo de la idea de que la dosificación es clave en el uso de las redes sociales pretendiendo que éstas mismas no se los "coman" sin remedio, como muchas otras cosas en la vida, pienso que hay que tener la capacidad para establecer las bases que nos permitan volver a los básicos.

¿A qué me refiero?, a propiciar e incentivar en ellos el interés, gusto y hábito por las actividades físicas, culturales y educativas que naturalmente y por elección les hagan preferir estar ocupados en otras cosas que no sea un "like" para tal o cual publicación en redes sociales.

Los deportes, las bellas artes, los libros, la convivencia social entre seres humanos que interactúan directamente y no a través del celular, son actividades por medio de las cuales podemos lograr que les guste lo que les conviene según sus propias decisiones individuales que definitivamente debieran estar fincadas en muchas de nuestras sugerencias si sabemos estar ahí para aconsejarles a la hora en que verdaderamente lo requieren... Continuará...

* El autor es editorialista local/Consejero del CDEM

Comentarios