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El coqueteo

Con la firme llegada del comunismo en la URSS en la revolución de 1917 y el crecimiento en tres o cuatro décadas.

Por Ruben García Benavides

Con la firme llegada del comunismo en la URSS en la revolución de 1917 y el crecimiento en tres o cuatro décadas, la Unión Soviética se convirtió en un sistema político atractivo, sobre todo para los pueblos más subdesarrollados; más atrasados como en el caso de México. Mientras que en Estados Unidos y otros países de Europa se definían por una política capitalista; un sistema liberal en que, se buscaría la prosperidad de estas naciones vía la participación de toda la sociedad, exactamente lo contrario del comunismo en que el Estado es el “dador” de todo. Con el comunismo si se puede mamar y comer pinole a la vez; los gobiernos capitalistas entendieron esto a tiempo, incluso desde el siglo XIX cuando a la vez surgía con Carlos Marx la posibilidad del socialismo a partir de la experiencia de un capitalismo explotador en las galeras (fábricas) de Inglaterra y que sirvieron a la vez a Marx para sustentar sus análisis profundos, académicamente bien fundado de la teoría del capitalismo. De hecho, con sus teorías sobre economía da nacimiento del socialismo que en la URSS se instauró a partir de la revolución rusa de 1917.

México nunca pudo sacudirse esta confusión. Sus gobiernos, desde los tiempos del predominio del PRI, siempre coquetearon con Rusia y después con Cuba. Hoy Andrés Manuel López Obrador sigue la misma secuela del gobierno priista. Ello es una muestra de confusión; de inmadurez; este titubeo más que indicar firmeza de ideas, “enseña el cobre”, demuestra que aquel que presume de ideología socialista no ha entendido la enorme diferencia entre capitalismo comunismo; no ha podido entender plenamente el fracaso del comunismo; aun con las enormes virtudes que el socialismo mantiene en varios aspectos de su desarrollo.

Andrés Manuel López Obrador en los festejos de las fiestas patrias trajo a México al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y lo sentó en el palco de honor y le permitió un discurso tal si fuera, el gobernante cubano dueño del presidio. Un detalle ofensivo a los mexicanos que Obrador no lo entiende; un reto a los Estado Unidos; un reto grosero incluso, como diciendo: “nuestra autonomía está fuera de toda duda; somos independientes”. ¿Será? ¿Cuánto de nuestra economía depende de los Estados Unidos? O mejor aún, por nuestra vecindad obligada, inevitable nos convierte en naciones interdependientes. En un alto porcentaje México depende de la economía de los Estados Unidos y a la vez la mayoría de los estados del sur de este país depende en buena medida de la población mexicana. La importante aportación de los trabajadores mexicanos que envía a sus familias a México, redondea en el último dato que pude encontrar 20,000 millones de dólares. Evidencia clara de nuestra independencia y sin ser obligación de Obrador, debería tener o manifestar, desde el punto de vista de nuestras relaciones mayor respeto con el país vecino. Los “apapachos” y coqueteos con el presidente cubano Díaz-Canel, en los festejos de nuestra independencia, resultan con todo respeto: insultante a los mexicanos y al gobierno de Joe Biden. No se trata de una defensa a Biden ya que ni la pide ni la requiere, sino de un razonamiento de mi parte, con lógica; con fundamento. Qué nos ha dado Cuba sino es que cientos de cubanos buscando refugio en nuestro país descontentos por el gobierno comunista de la isla. O es acaso que López Obrador añora el socialismo cubano. Obrador como los presidentes priistas de México de ayer siguen coqueteando con Fidel Castro y su comunismo anticapitalista. ¿Eso añora nuestro presidente?

*- El autor es Profesor Emérito, UABC, por la Facultad de Arquitectura. Creador Emérito, ICBC. Artista plástico.

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