No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas

El Kiki y el Kiko

Que Enrique “El Kiki” Méndez es gente de Francisco “Kiko” Vega, ex gobernador, por lo que de ganar la dirigencia estatal panista sería tanto como darle seguimiento a esa administración de triste recuerdo, envuelta en escándalos.
 

Por Rosa María Méndez Fierros

Que Enrique “El Kiki” Méndez es gente de Francisco “Kiko” Vega, ex gobernador, por lo que de ganar la dirigencia estatal panista sería tanto como darle seguimiento a esa administración de triste recuerdo, envuelta en escándalos.
Entre los últimos, destacan los señalamientos hechos por el ex auditor, Carlos Montejo, quien a través de una carta enviada al Congreso del Estado asegura que investigaba operaciones "con características inusuales y sospechosas", cuando menos en lo detectado en 2018, presuntamente realizado por funcionarios estatales.
Por eso para Enrique Méndez resulta imprescindible desmarcarse de dicha imagen.
Pero es complicado, ya que fue su representante en la zona costa a través de la sub secretaría General de Gobierno y, su suplente, Edel de la Rosa, fue durante toda la administración de Kiko Vega, empleada del gobierno estatal.
Pero, el otro de los aspirantes a dirigir el partido albiceleste, Carlos Aguirre representa el ala del fracaso encabezado por el todavía dirigente estatal, José Luis Ovando.
Se dice que podría ser mangoneado por el ex alcalde mexicalense, Gustavo Sánchez, en sus aspiraciones de ser candidato a la gubernatura para el próximo proceso electoral.
Pobres blanquiazules, huelen a PAN de muerto y se vuelven a meter en las mismas dinámicas de la onda grupera, como decía el ex Ernesto Ruffo.
A eso agréguele que se introdujeron en un embrollo en donde no permitían la participación de Aguirre, por falta de documentación en su registro, al grado de que tuvo que intervenir la Comisión de Justicia de este partido.
Hasta el cierre de esta edición aún no se definía si lo dejarían participar o no.
Pero más allá de estos desencuentros, es evidente que los panistas están disputándose la última nómina y el mínimo control político que les queda, a través de su partido.
Situación que se puede ver en el perfil de las personas que pretenden dirigir este instituto político.
Una nómina que contempla un pago de 70 mil pesos mensuales para el presidente del Comité Directivo Estatal; alrededor de 50 mil para el secretario general y unos 30 mil para el de finanzas, además de pagos a personal administrativo, lo cual podría crecer para dar cabida a una parte de los desempleados cercanos al nuevo dirigente.
Es verdad que la lógica establece que deberían reducirse estas percepciones a la mitad, luego de que se les disminuirá el subsidio público, después de los catastróficos resultados obtenidos en las elecciones locales pasadas. Sin embargo, nadie cree que eso vaya a suceder.
Los panistas deberían aceptar, convencerse, estar conscientes de que están viviendo tiempos diferentes, en donde la competencia interna les ayudará para que ellos y la población en general se den cuenta que tienen vida.
Que están en terapia intensiva, pero que aún respiran.
Un partido bocabajeado, pero que sigue siendo la primera oposición en el estado. Sin embargo  están en la representación diaria de no ofrecer nada diferente, por lo que necesitan una sacudida de 30 años, dejar de comportarse como el partido que disputaba el gran control político.
Ya no tienen mayorías arrolladoras en los ayuntamientos, en el Congreso o el Ejecutivo Estatal. No tienen nada.
Su margen de maniobra en la imposición de candidatos, de negociaciones públicas, de control político, es reducido, pero está ahí.
Deben construir un partido capaz de ser oposición real, con madurez, ya que ahora más que nunca requieren dirigentes con un proyecto y trabajo con inteligencia.
La verdad sea dicha.

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

Comentarios