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Columnas

Diferencias frontales

Aunque ya he manifestado los desacuerdos que tengo con López Obrador, es indudable que estos son menos que los aspectos que me agradan de él. Creo que, aunque es muy cansado escucharlo expresarse durante sus exposiciones verbales, su nivel lexicológico es el del común de los mexicanos.

Por Roberto Vázquez

Por el derecho a la libertad de expresión

Aunque ya he manifestado los desacuerdos que tengo con López Obrador, es indudable que estos son menos que los aspectos que me agradan de él. Creo que, aunque es muy cansado escucharlo expresarse durante sus exposiciones verbales, su nivel lexicológico es el del común de los mexicanos. Cualquier persona tiene la posibilidad de entender lo que dice inmediatamente. Sus ideas las expresa de manera abierta y trata cualquier tema sin importarle la gravedad de este, informando los sucesos tal cual. Algunas de las ideas que manejó durante la campaña política como son, la lucha contra la violencia, la delincuencia y contra la corrupción no las ha podido consolidar. Las tareas parecen mínimas y los resultados tan pírricos, que pareciera que no hace nada. Pero el poder formado alrededor de estos problemas estructurales nacionales es tal, que no bastará este sexenio para, aunque sea, marcar un perímetro contra su combate.

Creo que es correcto que esté analizando los asuntos de corrupción, de manera abierta y proporcionando datos importantes, aunque debería procurar que sus observaciones no pongan en peligro el proceso judicial al hacerlas públicas. No creo que se deba hacer una consulta ciudadana para investigar formalmente a los expresidentes, sino que, si existen evidencias de corrupción se inicie por oficio -o de manera obligada- un proceso de investigación formal. Me parece incorrecto que se esté dedicando a solo investigar algunos casos, y deje la montaña de evidencia de corrupción de funcionarios y exfuncionarios públicos denunciados en todo el país. No se trata solo de los grandes delincuentes, sino también, de los de las ciudades medianas y pequeñas que igualmente se han apoderado de los recursos financieros de los gobiernos. Las cloacas que se han enquistado en el poder judicial, donde los magistrados, jueces, procuradores y agentes del ministerio público, de los tres órdenes de gobierno, hacen y deshacen procesos judiciales y violan constantemente la ley. Allí también debe combatirse la corrupción.

Cuando hace unos días su hermano Pío fue denunciado recibiendo dinero en un video, no evitó discutir al aire un asunto tan grave. Los periodistas que le preguntaron al respecto en Las Mañaneras recibieron una contestación y el llamado del Presidente a que se investigara el caso. No negó que fuera su hermano ni fue omiso sobre el video. Por asociación de ideas, recordé cuando Francisco Palacios Manjarrez, secretario del Ayuntamiento con el corrupto expresidente de Tecate, César Moreno González de Castilla, fue detenido por los agentes federales de la Aduana por sospechas de tratar de introducir de manera ilegal, dinero, armas u otros artículos, y huyó para ir a refugiarse en la Comandancia de Policía municipal. Con este acto poco cívico se afirmó como culpable. Contrario a la actitud del López Obrador, el decrépito Francisco Javier Fimbres Durazo dueño de la estación de radio de Tecate y suegro de Palacios Manjarrez, cuando se le cuestionó al aire que su yerno huyera de los aduanales, cubriendo su cobardía y falta de civismo, dijo que él en su radio no les hacía caso a los chismes. Diferencias frontales de un ciudadano recto y uno corrupto y encubridor. Vale.      

* El autor es Lic. En Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

 

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